26 de December de 2012 15:07

Una casa que se fusiona con el entorno natural

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Concreto, madera y vidrio forman parte de este proyecto, que propone la creación de una estructura innovadora, que rompe los conceptos de la arquitectura en boga. Este proyecto obtuvo el Premio Nacional de Diseño Arquitectónico en la XVIII Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito 2012.

Su razón social es Los Algarrobos y está ubicado en la vía a Puembo, por el Country Club Los Arrayanes. Es un diseño del arquitecto español José María Sáez y su colega ecuatoriano Daniel Moreno Flores.

La casa tiene una superficie de 350 m². Su construcción demoró un año cuatro meses.

Son ocho piezas metálicas iguales de 18 metros, situadas en los ejes x, y, z, las que confinan el espacio de la vivienda. Mediante esta disposición se logra que la estructura se proyecte hacia distintas direcciones. Se trata de vigas abstractas que, al orientarse a los ejes mencionados, se relacionan con el entorno, se camuflan y se fusionan con el mismo.

Sostenido en la estructura metálica está otro subsistema de madera. Este completa la definición espacial. Para el arquitecto Daniel Moreno, la mezcla de estos materiales permite tener una volumetría limpia, pero que se fusiona totalmente con el entorno. La casa se levanta sobre una especie de acantilado.

Superficies de cristal protegen la madera y completan el cierre de los espacios. Los cristales, en muchos casos móviles, refuerzan la relación con el paisaje, ya sea por transparencia o por reflejo. Es por ello que las paredes no son sino grandes ventanales que despliegan una vista única y mágica.

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