16 de mayo de 2017 18:26

Un conductor realizará un curso por acosar a una mujer en la calle

Lucía Cabrera, centro, denunció el caso en marzo después de que el conductor la siguiera con el automóvil mientras le gritaba frases obscenas. Foto: EFE

Lucía Cabrera, centro, denunció el caso en marzo después de que el conductor la siguiera con el automóvil mientras le gritaba frases obscenas. Foto: EFE

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Agencia EFE

Un taxista argentino tendrá que realizar un curso de convivencia, diversidad y derechos humanos por acosar sexualmente a una mujer de 25 años que caminaba por la calle y tras haber llegado a un acuerdo con la víctima mediante un proceso de mediación.

"Yo no creo que vuelva a acosar a una mujer, lo que le dije es que más allá de eso, yo lo que quería es que lo difunda y que concientice a sus amigos y conocidos de que esto está mal", explicó en declaraciones a los medios la víctima del acoso callejero, Lucía Cabrera.

La joven denunció el caso en marzo después de que el conductor la siguiera con el automóvil mientras que le gritaba frases obscenas que intimidaron y despertaron el miedo en la chica.

El conductor se disculpó después de que Cabrera alertara a un oficial de la policía federal de que estaba siendo seguida y acosada, explicó.

A partir del próximo 25 de mayo será posible denunciar en la ciudad de Buenos Aires el acoso callejero como un delito en sí mismo y no como una forma de hostigamiento.

La ley 5 742, que entra en vigor la próxima semana, tiene por objeto tanto prevenir como punir el acoso sexual en espacios públicos y sanciona al agresor con multas, que van desde los 200 (12,84 dólares) hasta los 1 000 pesos (64,21 dólares), y con "trabajo de utilidad pública".

Según una encuesta realizada por la Asociación Mumalá, el 100% de las mujeres sufre a lo largo de su vida al menos una situación de acoso en el espacio público, explicó a Efe la coordinadora nacional de la organización, Raquel Vivanco.

"Nos influye (el acoso callejero) hasta en nuestra forma de vestir, nos va quitando libertad porque realmente nos sentimos y estamos en un grado de desigualdad e inseguridad ante una situación cotidiana donde se siente que nuestros cuerpos son públicos y no son propios", afirmó una integrante de la asociación Mulalá, Laura Velasco.

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