7 de julio de 2017 15:27

Cóndor liberado volvió al zoológico de Guayllabamba

Imagen referencial. Killari fue liberada con otros dos cóndores el 25 de noviembre del 2016. Foto: archivo EL COMERCIO

Imagen referencial. Killari fue liberada con otros dos cóndores el 25 de noviembre del 2016. Foto: archivo EL COMERCIO

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Isabel Alarcón
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Killari, la cóndor hembra que fue parte de la primera liberación de esta especie, vive nuevamente en el zoológico de Guayllabamba. Tras un mes en estado silvestre, el ave no se adaptó a las condiciones y tuvo que ser rescatada.

Hija de los dos cóndores más antiguos del Ecuador en cautiverio, Killari nació en el zoológico de Quito en Guayllabamba el 10 de septiembre del 2012. Desde ese momento se tuvo como fin su futura liberación.

Martín Bustamante, director de la institución y de la Fundación Zoológica del Ecuador, cuenta que desde ese momento supieron que el proceso iba a tomar una serie de aprendizajes, tiempo y recursos, ya que era la primera vez que se lo iba a intentar en el país.

Junto con la fundación Galo Plaza Lasso y la comunidad de Zuleta empezaron a trabajar en esta iniciativa. El ave fue aislada para que no se acostumbrara a los humanos y cuatro años después de su nacimiento se decidió dejarla en su hábitat natural.

El 25 de noviembre del 2016, Killari fue liberada con otros dos cóndores. Bustamante recuerda que ella fue la que voló más lejos y de forma más “impetuosa”, por lo que no se imaginaban que un mes más tarde iban a detectar que el ave no se estaba acostumbrando a estas condiciones.

Gracias a los rastreadores que le colocaron, a principios de diciembre notaron que Killari dejó de moverse como antes y que había perdido peso. Cuando vieron que sus movimientos eran más bajos, se dieron cuenta que debían volver por ella.

El ave fue encontrada con nueve kilos de peso, dos menos que cuando fue liberada. La baja es significativa, dice Bustamante, considerando que son animales de mucha musculatura.

Killari tuvo que pasar por un proceso de evaluación, tratamientos y vigilancia médica hasta finalmente volver al zoológico de Guayllabamba en febrero.

Tras el proceso de cuarentena el ave se encuentra a salvo y en buen estado de salud en un recinto preparado para ella. No está a la vista del público.

Según Bustamante, Killari “difícilmente” podrá ser liberada nuevamente. Los otros dos cóndores que fueron liberados junto a Killari no tuvieron un final feliz. Uno de ellos murió por una infección respiratoria y del otro se perdió la pista.

Para Bustamante, hay sentimientos encontrados. Sabían que era algo que se debía hacer, ya que no se puede mantener a los cóndores solo en centros de rescate. Esta experiencia, considera, les da pautas para saber qué hacer en una próxima ocasión.

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