15 de agosto de 2014 00:00

La condecoración José Martínez Queirolo recae sobre dos quiteños

La actriz Juana Guarderas. Foto: El Comercio

La actriz Juana Guarderas. Foto: El Comercio

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 3
Contento 0
Diego Ortiz. Redactor (I)

Juana Guarderas y Antonio Ordóñez son los grandes personajes de la sexta edición del Festival José Martínez Queirolo. Este encuentro de artes escénicas, que se desarrollará hasta mañana en la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas, condecorará este sábado a los actores quiteños.

Para quienes han seguido de cerca sus carreras, la condecoración José Martínez Queirolo llega en un momento clave en el teatro ecuatoriano. La creación de redes para las artes escénicas y la apertura de nuevos espacios carecerían de sentido sin la prueba explícita de que se puede vivir de este arte.

Daniel ‘Jack’ Machado es uno de aquellos actores que miran a Guarderas como ejemplo de que el teatro es un oficio a tiempo completo. Tras varios años de trabajos juntos, él indica que la constancia es la característica de la gestión de la actriz y directora del Patio de Comedias. A su criterio, ella es una mujer abierta al diálogo, detalle que la encamina la capacidad de experimentar constantemente con nuevas propuestas que llegan el espacio que dirige. Lo ha hecho así por más de 20 años.

Algo similar opina la actriz Susana Pautasso, quien ha compartido escenario con Guarderas por más de dos décadas. Además de la constancia en su trabajo, ella destaca su capacidad para desplazarse por distintos géneros. La comedia, entonces, no se vuelve en su única forma de actuación. “Ella siempre ha sido hábil para representar papeles extremos”, comenta.

En el caso de Ordóñez, 50 años de carrera como actor y director lo han convertido en un referente del teatro ecuatoriano de las últimas décadas. Y si bien su labor en las tablas es aplaudida, otro detalle que lo complementa es su ayuda a los otros. Quien mejor conoce esto es Andrea Ordóñez, su hija. Ella cuenta que las artes escénicas siempre formaron parte de la vida familiar, pero no como una labor exclusiva sobre el escenario. “Por muchos años, nuestra casa se convirtió en el refugio de quienes huían de las dictaduras. Nunca se negó a tender una mano”, dice.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)