3 de julio de 2017 00:00

Las comunidades apuestan por la cachama

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Ana Veintimilla Redactora (I)
F - Contenido Intercultural

La comunidad de Santa Rita, ubicada en Archidona, está compuesta de 115 familias y 730 habitantes. Se dedican a la agricultura, y desde hace un poco más de tres años empezaron a trabajar con la cachama, un pescado nativo de la región, el cual se ha convertido en un alimento para su sustento diario.

Senaida Andi, miembro del grupo directivo de Santa Rita, cuenta que poco a poco más familias se han ido sumando al cultivo de cachama. Empezaron 32 mujeres y ahora ya suman 54. “Este proyecto ha sido de gran apoyo porque hemos salido adelante. No teníamos ni peces para comer”.

El ingeniero Antonio Almeida, coordinador del proyecto de piscicultura nativa en la Amazonía de la Fundación Centro Lianas, explica que este tipo de proyectos llevan 20 años en las comunidades de la Amazonía. Ha trabajado con nacionalidades Cofán, Waorani, Shuar, Achuar y Kichwa. El proyecto de cachamas forma parte del Programa de Pequeñas Donaciones de la ONU, en el marco de la construcción de los biocorredores para el buen vivir, en este caso el de Yacu-Samay.

Almeida explica que a través de investigaciones vieron que la cachama era la especie nativa que mejor se adapta a los estanques caseros.

La producción de cachama, además, influye en la conservación del medioambiente. “Reduce la presión a la cacería en el bosque o a la pesca, ayuda a la recuperació de los bosques y cuidados de fuentes hídricas”, apunta Almeida.

Así iniciaron un proyecto con el objetivo de dotar a las familias de seguridad alimentaria y aportar con proteína a la dieta diaria. “Pero ahora estamos escalonando para darle más sostenibilidad y buscar la comercialización”. La comunidad consume el 70%, dejando una producción del 30% para la venta. Andi menciona que la venta se ha dado en la misma comunidad, pero aspiran a sacarla a otros mercados.

Chefs de restaurantes en Quito como Urko o Sur han visitado estos espacios. La alimentación omnívora y sin mucho balanceado permite bajar costos de producción y entregar una calidad de carne mejorada.

A través de capacitaciones aprendieron el cuidado de los peces y estanques. Hasta que se desarrolle el alevín, lo alimentan con balanceado. Después con alimentos de la zona como el maduro, yuca y maíz. Cuando llegan a pesar media libra ya se pueden consumir. Cada cuatro meses cosechan las cachamas, en promedio 100 en piscinas de 1 m de profundidad.

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