6 de febrero del 2017 00:00

La comunidad Angla difunde sus rituales

Rosa Colta lidera una limpia grupal -pueden ser de hasta 22 personas- en el hotel My SachaJi Wellness Ecolodge. Cortesía My SachaJi Wellness Ecolodge

Rosa Colta lidera una limpia grupal -pueden ser de hasta 22 personas- en el hotel My SachaJi Wellness Ecolodge. Cortesía My SachaJi Wellness Ecolodge

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Ana Belén Veintimilla
Redactora
F - Contenido Intercultural
abveintimilla@elcomercio.com

La comunidad Angla está ubicada en Imbabura, sus integrantes pertenecen a la nacionalidad Kichwa Cayambi. Dentro de la misma se formó la Asociación de Mujeres Pacha Mama. Donde 28 integrantes buscan difundir los conocimientos de medicina ancestral hacia las nuevas generaciones.

Las limpias son la actividad que más llama la atención de turistas, señala Rosa Colta, miembro de la Asociación. Además del centro de rituales de la comunidad Colta difunde los rituales en el Eco lodge My SachaJi. “Ahora la gente no cree mucho en esto, con la tecnología avanzada dicen que estas cosas ya no existen. Hay más extranjeros que sí creen y por eso les hacemos los rituales”.

Colta explica que las limpias se pueden hacer en cualquier época del año, dependiendo de la salud del paciente. Pero los equinoccios son el mejor momento porque son fechas sagradas. Los que se dan en marzo y septiembre se identifican como femeninos mientras que los de junio y diciembre como masculinos, permitiendo a hombres y mujeres recargar energías a lo largo del año. Ella recomienda realizar este proceso por lo menos cada seis meses.

En el ritual, Colta menciona la importancia del espacio en el que el paciente pueda conectarse con la tierra, el aire, el agua y el fuego. Lo que se logra también con distintos elementos.

Al iniciar el rito se colocan piedras en el centro para que concentren la energía, utiliza esencia de flores para proteger a los pacientes y agua para sacar la mala energía.

En un racimo se juntan las plantas ruda, ortiga, marco y chilca para limpiar el cuerpo desde la cabeza hasta los pies, regresando las energías a la tierra. El palo santo, dice Colta, se lee para revisar cómo están las energías del paciente. El humo se pasa por el cuerpo como una forma de pedir protección al ‘abuelo fuego’.

Colta aprendió la medicina de sus abuelos, quienes además del conocimiento de las plantas y sus beneficios le transmitieron la información para ser partera. Para ella, los rituales sagrados mueven las energías pero requieren de algo más que de voluntad por parte de los pacientes. “Lo importante es que se tenga fe sino no funciona”.

Además de las limpias la Asociación difunde su cultura con capacitaciones del uso de las plantas medicinales.

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