8 de agosto de 2014 07:24

La falta de acuerdos en la compra pública de fármacos afectó al IESS

En el IESS: Los pacientes esperan a ser atendidos en el hospital. Juan Carlos Pérez/EL COMERCIO
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Gabriela Quiroz.  Editora
gquiroz@elcomercio.com

El proceso de abastecimiento de medicamentos e insumos en el sector público lleva siete meses sin una ruta clara. Esto pese a que desde el 2010-2011 se logró enrumbar buena parte de las compras, a través de subasta pública, entre todas las entidades contratantes.

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) fue el primero que se desmarcó del esquema tradicional, en que cada unidad médica hacía todas sus compras. En el 2010 dio paso a una adquisición centralizada, a través del Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop), antes Incop.

Tras esta iniciativa, que si bien tuvo una serie de traspiés, se organizó otra subasta el 2011, en la que se adhirieron el Ministerio de Salud Pública (MSP), FF.AA. y Policía y, que no estuvo exenta de denuncias.

Esto permitió abastecer al país dos años (2012-2013) y se trazó la ruta para el siguiente concurso, no sin antes corregir errores y mejorar el proceso.

Por primera vez se privilegió la compra de productos nacionales, que no llegan al 20% de las ventas, a diferencia de países de la región que ya han alcanzado el 60 y 70%.

La industria farmacéutica local e internacional estuvo lista para la nueva convocatoria, entre agosto y septiembre del 2013, pero no se concretó. Según cifras del sector, hay 221 laboratorios y 64 plantas.

Para la consultora en temas farmacéuticos, Juana Ramos, la subasta obligó al sector a ser más eficiente y se logró transparencia pública, que permitió identificar los errores.

Sin acuerdo institucional

Ante la falta de una subasta corporativa, cada entidad se ocupó de suplir sus necesidades y los convenios firmados con los proveedores del último concurso se ampliaron indefinidamente. Están vigentes 239 de los 341 iniciales.

Pero esto no fue suficiente para el IESS; de forma sorpresiva, el 24 de junio pasado, declaró emergencia con el aval del Consejo Directivo, que aprobó USD 150 millones para adquirir medicinas e insumos, a través de procesos de selección o de manera directa.

Esta declaratoria se amparó en dos informes de la Dirección del Seguro de Salud y de la Procuraduría del IESS. Ambos fechados el 18 de junio.

Olga Núñez, directora (e) del Seguro de Salud, reveló que desde mediados del 2013 se trabajó en una reprogramación con cada unidad médica para la provisión de fármacos hasta los primeros 15 días del 2014.

Tomando en cuenta que los convenios ampliados cubrían 40% de requerimientos, el 12 de enero y luego el 21 marzo pasado se dispuso a los centros médicos la adquisición de hasta el 25% de su programación para evitar déficits de ‘stock’.

El acta de la sesión del Consejo Directivo del IESS, del 28 de marzo, revela que los miembros resolvieron ratificar la urgencia que tenía la dispensación de medicinas fuera de las farmacias del IESS. Además, acordaron que si en 30 días no se alcanzaba un acuerdo con Enfarma (Empresa Pública de Fármacos) y la red pública de salud, el IESS deberá iniciar un proceso independiente.

Desfases en la provisión

Para abril, el Consejo del IESS tuvo un cambio: Fernando Cordero, su titular, fue reemplazado por Víctor Villacrés.
Núñez dice en su informe, que para ese mes “lamentablemente se determinó que varias unidades se encontraban con diversos niveles de desabastecimiento y en algunas con ‘stock’ crítico o ‘stock’ cero”. No detalla cuáles eran los centros.

También explica que las unidades no pudieron adquirir las medicinas por falta de producción u oferta nacional, retrasos de los proveedores en entregas y por no disponer el Certificado Sanitario de Provisión.

Según la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA), no hay problemas con dichos certificados.
Hasta el 24 de julio emitió 591 certificaciones, entre nuevas, inclusiones y actualizaciones.

El tiempo de la entrega varía entre 10 y 20 días laborables, de acuerdo con la cantidad de medicamentos solicitados.
Actualmente, 152 empresas están habilitadas con 4 525 medicamentos para provisión.

Sobre los incumplimientos, la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos Ecuatorianos (ALFE) no registra proveedores nacionales fallidos.

Miguel Palacios, su director, aclaró que algunos que no mostraron interés en seguir y otros salieron porque sus fármacos fueron excluidos en la última revisión del Cuadro de Medicamentos Básicos. Y enfatizó que el problema se da con fármacos para enfermedades catastróficas y raras, que tienen un tratamiento especial y son importadas.

Compra con Enfarma

El Seguro decidió ese mismo mes comprar por régimen especial de forma directa con la Empresa Pública de Fármacos (Enfarma). Se realizaron dos procesos: en el primero de 266 ítems de fármacos, esta empresa ofertó 118 por USD 26,1 millones, por lo que el IESS debía adquirir por otras vías.

En el segundo proceso se pidió 233 fármacos y se ofertó 99, según informes del IESS. Así que Núñez recomendó que se declare la emergencia.

Ramos cree que para vender al Estado no tiene que haber ninguna intermediación ni pública ni privada, debe ser directo con el productor.

EL COMERCIO solicitó una entrevista con el director de Enfarma desde el 21 de julio pasado y no se concreta hasta hoy.

Para Renató Carló, presidente de la Cámara de la Pequeña Industria, “no hay ninguna emergencia sanitaria en el país, lo que hay es una descoordinación de abastecimiento”.

Bajo este paraguas de emergencia, reclama que a unos ofertantes les llamaron y aotros no y en su caso se enteró “por accidente”. De ahí que cuestiona: “¿cuál es el beneficio de la industria nacional en esta, entre comillas, emergencia?”.

La Procuraduría del IESS respaldó esta declaratoria con seis normas, con el fin de precautelar la atención de los pacientes.

Entre ellas se expone el numeral 31 del art. 6 de la Ley de Contratación Pública, en el que se establece que las situaciones de emergencia son las generadas por accidentes, terremotos, inundaciones, sequías... y finaliza en que es “concreta, inmediata, imprevista, probada y objetiva”. En el documento de la declaratoria firmada por el director general, José Martínez, se especifica que el desabastecimiento se trata de un caso de estas características.

Pero también reconoce que la emergencia se da por “hechos de fuerza mayor”, en virtud de que “administraciones anteriores no realizaron las contrataciones o previsiones necesarias para la adquisición de fármacos e insumos...”.

Este Diario consultó al MSP qué obstáculos afrontó con los demás integrantes de la red pública para no haber logrado otra subasta. La Dirección Nacional de Medicamentos respondió: “existe un absoluto acuerdo... Se ha trabajado de manera coordinada y organizada”. Y se está preparando una subasta para el cuarto trimestre de este año. Explicó, además, que no hay un solo mecanismo de abastecimiento en ningún país, por lo que descartó que haya existido o se pudiera dar un desabastecimiento.

El IESS ofreció contestar las inquietudes sobre esta emergencia, pero no recibimos respuesta, desde el 30 de julio

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