19 de enero de 2015 11:35

Saltarse comidas puede causar el síndrome del comedor nocturno

En este trastorno se come poco a lo largo del día porque el gran consumo llega en la noche. Foto: Pixabay

En este trastorno se come poco a lo largo del día porque el gran consumo llega en la noche. Foto: Pixabay

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El Mercurio de Chile
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Sobrepeso, obesidad y trastornos del sueño, que inciden en cambios del ánimo y menor rendimiento al día siguiente, son algunos de los efectos asociados a una condición cuyos detonantes  no están del todo claros, pero que tienen vínculos con situaciones de estrés o angustia laboral, personal o familiar.

Y aunque tampoco es clara su prevalencia, hay expertos que creen en un aumento de los casos. De hecho, así lo muestra una encuesta sobre hábitos nutricionales realizada por la Clínica Alemana entre sus pacientes.

"Hay una tendencia al alza; las personas están haciendo con más frecuencia este trastorno", precisa la doctora Carolina González, médico jefe del Centro de Nutrición y Diabetes de dicho centro.

En la encuesta, el 54% de los 498 entrevistados dijo comer dos o tres veces al día, es decir, no cumplen con la recomendación de ingerir cuatro comidas diarias, que se estima parte de una alimentación saludable.

Lo anterior se traduce en largas jornadas de ayuno, sobre todo si hay solo dos comidas diarias o están muy espaciadas en el día.
"Cuando la persona hace un ayuno prolongado, la comida que sigue después de ese ayuno es generalmente mucho más abundante; además, el sistema hormonal que controla la saciedad se altera y el individuo no es capaz de reconocer cuando ya está satisfecho", precisa la doctora González.

"El organismo quiere comer lo máximo posible porque no sabe en cuántas horas más recibirá nuevamente alimentos", agrega.
Este síndrome no se relaciona con el trastorno por atracón, en el cual se intenta calmar la ansiedad o la euforia mediante pocas comidas, pero muy copiosas, en cualquier momento del día, no solo de noche.

En cambio, el comedor nocturno es capaz de comer al menos el 25% de su ingesta calórica diaria total en la noche, cuando lo recomendable es que no debe superar el 10% a 20%. Se sabe que las comidas deben ir disminuyendo en calorías a lo largo que pasa la jornada, ya que en la noche el cuerpo no necesita de un gran aporte energético.

Desde el punto de vista nutricional, esto puede ir causando sobrepeso y obesidad.

Otra característica de los comedores nocturnos es que algunas de estas personas se levantan repetidas veces a lo largo de la noche para comer algo. Generalmente presentan insomnio o ansiedad que solamente pueden manejar al ingerir grandes cantidades de alimentos.

La neuróloga Evelyn Benavides, de la Clínica Dávila, explica que esto forma parte de los trastornos del sueño. "Tiene que ver con la necesidad, a veces sin estar plenamente conscientes, de levantarse a comer, sobre todo cosas dulces. Al día siguiente incluso hay personas que tienen un recuerdo fraccionado de lo que hicieron y lo sospechan por las migas o restos de comida que hay en la cama".

Cuando esta conducta se repite durante la noche, dos o tres veces a la semana, es un claro indicador de la presencia de este síndrome.

Tratar la causa

Tradicionalmente, la consulta es más frecuente entre mujeres, pero en la encuesta de Clínica Alemana observaron que son los hombres los que comen más en la noche (11% versus 7%).
"No está muy claro la causa ni las estadísticas. Por lo general hay que preguntarlo en la consulta para llegar al problema, aunque la gente sospecha que lo tiene", dice la doctora Benavides.

Una vez establecido el diagnóstico, la solución suele necesitar de una intervención multidisciplinaria, tanto a nivel psicológico como psiquiátrico y nutricional.

"Hay que identificar cuál es la causa que está llevando a este comportamiento; si hay un trastorno del sueño, depresión, estrés... y tratar eso", comenta la doctora González.

Incorporar medidas para favorecer la higiene del sueño así como mejorar los hábitos nutricionales también es parte fundamental del tratamiento. "Todo va a depender del paciente, de su estado y de la motivación que tiene para mejorar -señala la especialista-. Algunos responden rápidamente, pero otros pueden tardar más".

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