23 de mayo de 2014 23:31

EDOC13: La política se salió de la pantalla

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Ivonne Guzmán
iguzman@elcomercio.com

Como los seguidores del festival Encuentros del Otro Cine (EDOC) ya sabrán, para la edición de este año hay una potente sección de cine documental político. 

Y como algunos de sus seguidores y no seguidores quizá no sepan, en la inauguración de la noche de ayer, jueves 22 de mayo, hubo más política fuera de pantalla de la que estamos acostumbrados a ver en este manso paraíso llamado Ecuador. Se puede decir que la inauguración fue un pretexto para que organizadores, participantes y público hicieran una declaración de principios: frente al extractivismo, al imperialismo, al etnocidio...

De entrada, a quienes iban llegando al Teatro Nacional de la Casa de la Cultura se les entregaba el Periódico de los EDOC, cuya portada luce una foto enorme del rostro de Alicia Cahuia (la líder indígena waorani que se ha convertido en portavoz de su nacionalidad en contra de la explotación minera en su territorio). Primera señal.

Esa decisión –casi podría firmarlo– es política y ha sido meditada. Eldocumental ‘Secretos del Yasuní’, de Carlos Andrés Vera, en el que participa Cahuia es parte de la programación, entre los 120 filmes de distintos países que se proyectarán hasta el 1 de junio en Quito.

Un segundo momento político-light tuvo lugar entre discurso y discurso, a cargo de los presentadores (Alfredo Mora, María Campaña y Manolo Sarmiento).

Mientras unos remarcaron la importancia de que el exalcalde Barrera hubiera declarado prioridad cultural para la ciudad a los EDOC, Sarmiento salió al paso –fuera de guión– a decir que ya la nueva Secretaria de Cultura, Mariana Andrade, le había asegurado minutos antes, a la entrada, que el alcalde Rodas también mantenía el compromiso con el festival.

Ambos anuncios atrajeron los respectivos aplausos y abucheos desde las butacas.

Cuando ya faltaba poco para la proyección de la película que abrió esta décimo tercera edición (‘El Grill de César’, de Darío Aguirre), la aparición de ciertos auspiciantes calentaron la sala. Como si se tratase de Sábado Gigante y el público hubiera estado cumpliendo el papel del Chacal, los aplausos medían la popularidad de las instituciones.

Así, los mismos, cinéfilos y/o cineastas, que aplaudieron a rabiar al CNCine, abuchearon a la Embajada de Estados Unidos. No se entendía muy bien por qué: ¿porque había apoyado a los EDOC? o ¿porque odiar a los Estados Unidos es un reflejo condicionado de la nueva-vieja corrección política?

Quién sabe si para aprovechar la viada efusiva, pero acto seguido Manolo Sarmiento anunció que el documental ‘Acoso a Íntag’, de Pocho Álvarez, tendrá una función especial dentro del Festival; para de alguna manera resarcir simbólicamente el acoso del que ha sido objeto el propio documental de Álvarez, bajado infinidad de veces de You Tube, con órdenes legales de por medio, gracias a las gestiones de la empresa española Ares Rights, que alegó derechos privados sobre la imagen de Rafael Correa (cuyas sabatinas son parte del documental).

Ovaciones y gritos. Y un apunte adicional; quien habla es Sarmiento: “Pretender que la imagen del Presidente de la República sea propiedad privada, sería quitarle el derecho a una sociedad de construir su memoria colectiva”.

Fue la reivindicación del derecho de los pueblos a construir su historia con tantos relatos y visiones como deseen.

Y al final, con las emociones alborotadas después de ver el documental de Aguirre, la noche cerró con aplausos de acogida a la invitación pública que se hizo para acompañar el 7 de junio al realizador Juan Carlos Donoso (‘Saudade’) en una marcha hacia Íntag, como un gesto de solidaridad con quienes en ese pueblo se resisten a la explotación minera en sus tierras.

Euforias más, euforias menos, el EDOC ha sido inaugurado y eso es una buena noticia, pero una aún mejor es que su apertura fuera un pretexto para mandar un mensaje claro: los apoyos financieros –vengan de donde vengan– no valen ni importan más que las ideas, que los valores, que los principios. ¡Salud por eso!

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