10 de julio de 2016 10:41

El coliseo Rumiñahui vivió una noche de diversión y pasión con Maluma

Presentación de Maluma en el coliseo Rumiñahui. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Presentación de Maluma en el coliseo Rumiñahui. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Valeria Sorgato
Redactora (I)

La noche del sábado 9 de julio, el concierto de Maluma fue una mezcla de diversión, pasión, y seducción. Nikki Macklife y el dúo ecuatoriano Rocko & Blasty abrieron el show en una escena de colores. Después apareció Joey Montana quién promovió el talento ecuatoriano durante su presentación. Dos participantes del programa ‘La Voz’, de Teleamazonas, lo acompañaron en la canción ‘Único’.

Seis cañones dispararon humo hacia arriba y desde el techo cayeron serpentinas moradas. Maluma hizo su aparición en el escenario tras una cuenta regresiva que se proyectó en la pantalla del centro. Vestía un bividi, chaqueta y pantalones blancos. Acompañado de seis bailarines, abrió el concierto con uno de sus éxitos: Borro Cassette. En el 2015 ‘Borro Cassette’ batió el record en canciones, del género urban, más descargadas en iTunes de Latino América.

El repertorio de las canciones acústicas fue un éxito para el joven seductor. Acompañado con la melodía de un piano o tocando la guitarra, Maluma se presentaba como un chico romántico, dulce y sexy. Las fans chillaban, lo adulaban y lo acompañaban en sus canciones.

Sobre el escenario del Coliseo el cantante pregunta de quién es una silla. Nadie sabe. Se dirige al público. Las fans gritan, saltan, alzan las manos para llamar la atención. Eligen a una chica. Vestida de blanco, con un collar brillante, la elegida se sienta en la silla solitaria delante de 8000 personas que asistieron al concierto.

El joven cantante la seduce con su última canción acústica ‘Salgamos’. La abraza, le acaricia la cara, se acerca a su boca y se va. La fan cierra los ojos, no deja de sonreir. El público grita. Entre la multitud alguien dice “¡no lo hagas!”. El artista se sienta sobre las piernas de la mujer, la mira, se acerca despacio y la besa. Los espectadores pegan un grito de emoción y sorpresa. Las luces se apagan y Maluma le toma de la mano y da la señal para que se baje del escenario. Continúa deleitando al público con el final de la canción.

Durante la primera parte de su presentación el escenario era un juego de luces de colores fríos que se proyectaban como rayos. Luces blancas salían disparadas como flashes y en las pantallas se proyectaban figuras de colores. Después de la quinta canción, en ‘Adicted’, Maluma hace una pausa para agradecer a Quito y luego empieza un duelo entre el lado derecho y e izquierdo del coliseo.

Padres de familia con sus hijos, adolescentes con cintillos de Maluma y parejas bailaban, saltaban y coreaban las canciones.
En la tercera parte de su show, ‘Maluma Dance’, el escenario se volvió rojo pasión. Los artistas vestían de negro y en la pantalla se proyectaban imágenes sensuales, de fuego y de una chica semi desnuda.

Cerró el concierto tal como lo inició: cantó por segunda vez ‘Borro Cassette’.

Esta es la segunda vez que Maluma llega a Ecuador. Sin embargo, este año llegó en el mejor momento de su carrera con varios reconocimientos y records batidos. Su disco Pretty Boy Dirty Boy, el cual salió el año pasado, es el más descargado de iTunes de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia.

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