9 de noviembre de 2016 10:12

Los colegios más caros en Quito no obtienen la mejor nota

En SER Bachiller, evaluación del Ineval para tercero de Bachillerato, otra vez planteles con pensiones entre los USD 55 a 440 sacaron mejores puntajes. Foto: EL COMERCIO.

En SER Bachiller, evaluación del Ineval para tercero de Bachillerato, otra vez planteles con pensiones entre los USD 55 a 440 sacaron mejores puntajes. Foto: EL COMERCIO.

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Diego Puente y Mariela Rosero
sociedad@elcomercio.com (I)

El Saint Patrick no es el plantel más caro en Quito. Su pensión es de USD 329. Este centro se ubicó en el primer puesto, entre otros 562 particulares, en el SER Bachiller, que aplicó el Instituto Nacional de Evaluación (Ineval), al final del anterior ciclo. Con 18 alumnos de tercero de Bachillerato sacó 984 sobre 1 000 puntos.

La lista de las 10 instituciones con mejores puntajes en la capital la conforman otras unidades educativas particulares, cuya pensión va desde los USD 55 hasta los 440. El más costoso bordea los USD 1 900. El primer plantel fiscal en el listado es el Manuela Cañizares, que se ubicó en el puesto 120.

En relación con los resultados nacionales, Saint Patrick alcanzó el puesto 18. Esa lista la encabezan Génesis, de Quevedo; Verbo Divino, de Guaranda; y CEC, de Latacunga.

María Augusta Vela, directora del Patrick, con 410 alumnos, contó que tienen 20 chicos por aula. Los profesores se capacitan cada miércoles.

En la Sierra, desde este ciclo 2016- 2017, el SER Bachiller -que sustituye al examen de grado y se fusiona con el de ingreso a la universidad (ENES)- equivaldrá al 30% de la nota que se requiere en tercero de Bachillerato para graduarse.

Tras las reformas a la Ley Orgánica de Educación Intercultural Bilingüe, del 2015, los alumnos ya no se juegan solo el 10% del puntaje con el resultado de esta evaluación, sino el 30. Otro 40% es de las notas del Bachillerato y el 30% restante, su historial académico.

El SER Bachiller evalúa a quienes están por dejar el sistema. Busca medir si tienen conocimientos mínimos o estándares, que el Ministerio de Educación cree necesario fijar desde que se inicia la escuela hasta que se deja el colegio.

La prueba ya se ha tomado tres veces. Pero hay datos de los resultados de los ciclos 2014-2015 y 2015-2016, pues el primer año no fue obligatoria.

Rosa María Torres, pedagoga y exministra de Educación de Lucio Gutiérrez, es contraria a estas evaluaciones. Recuerda que en Finlandia, país considerado ejemplo a seguir en educación, no creen en las pruebas estandarizadas. Sin importar lo que se evalúe, cree que esa nota cuenta y no solo para medir lo que sabe un chico sino cómo enseña un profesor o si el colegio es bueno o no.

Según Torres, el país está en una competencia exacerbada con el SER Bachiller, el ENES y ahora hasta los niños de 4 y 5 años serán evaluados, como se anuncia. Dice que modelos como el de Singapur y otros países asiáticos forman niños estresados, que estudian sin parar. “Construimos una cultura basada en el valor del resultado. No es calidad. Importa aprender con gusto y que el maestro se sienta satisfecho”.

Del lado de los colegios también cuestionan la evaluación. “No creo que sean pruebas objetivas”, apunta Tomás Aznar, director general del SEK Internacional. Propone que profesores de otro centro tomen la prueba a sus alumnos y viceversa. El SEK sacó 864 puntos, en el puntaje global y 729, en el ajustado, que resulta de eliminar factores asociados al estatus económico, que pesan en el aprendizaje como nivel de pobreza de la zona en donde se ubica, educación de padres...

En Esmeraldas y la Amazonía hubo notas más bajas. Sus chicos caminan más de dos horas para llegar a clases, no tienen una computadora... Todo niño que llega a la escuela tiene un capital social, a decir de Sánchez, quien cita a la Unesco y recalca que el desempeño de un alumno depende de dos factores: lo que aprende en la escuela y fuera de ella, en la casa.

¿Cómo le fue al SEK? En el sitio web del Ineval  hay informes detallados por plantel. Así: niveles de logro en las cuatro asignaturas e incluso las temáticas en las que fallan. En Matemáticas, en el SEK, nadie obtuvo Insuficiente, entre 400 a 699 puntos. En Naturales, el 3,8%...

En el SEK, la pensión mensual va de USD 800 a 913. Tienen Bachillerato Internacional. Desde este año dan mandarín hasta el quinto de básica y en la secundaria, francés. Desde básica ya usan libros y agenda electrónica.

Harvey Sánchez, quien dirige el Ineval, en un segundo período hasta el 2020, repite que no se debe mirar al SER Bachiller como un ‘ranking’ de los mejores colegios. ¿Por qué los más caros no van en los primeros lugares? Responde que la prueba es para garantizar que se cumplan estándares, no para controlar lo que pasa arriba.

Si un chico debe aprender a nadar, quizá en un establecimiento privado, anota, le enseñan ocho estilos. Pero la prueba mide que pueda hacer lo mínimo para no ahogarse.

En las públicas, asegura Sánchez, en general se cumple con los estándares. Pero en las privadas no hay homogeneidad. “Unas maravillosas y otras pésimas, que no deberían funcionar. Le hemos dicho al Ministro (de Educación)”.

Las familias que tienen a sus hijos ahí son pobres. Debieran, subraya, buscar escuelas fiscales.

La rectora del Liceo Empresarial, en el sur de Quito, Luz Rojas, afirma que pese a las limitaciones económicas, su oferta es de calidad. La pensión es de USD 60. Sacaron 751 sobre 1 000 puntos.

En Cotocollao, en el norte, funciona la Unidad Educativa Casa de la Cultura, con 480 alumnos, desde inicial; obtuvo 935 puntos. Su rector, William Veloz, está orgulloso del resultado. Cuenta que ofrecen cinco horas semanales de inglés, también computación, con equipos donados. “Los profesores son de clase media baja, pero preparados, ganan USD 400”.

Réplica a pedido de Tomás Aznar, director general del Colegio SEK

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