12 de septiembre de 2015 18:41

Colegiales dan una mano al estero Salado

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Elena Paucar
Redactora

Desde que entraron al colegio, el estero Salado ha sido su vecino. Han visto sus manglares al entrar y salir de clases. Hasta se han adaptado a su peculiar olor -producto de su gran aporte al captar dióxido de carbono-, mientras realizan pruebas de Matemáticas o ejercicios de Física.

La mañana de este sábado 12 de septiembre del 2015, 50 estudiantes del colegio Teodoro Alvarado separaron unas horas de su tiempo para dar una mano al manglar. A través del Proyecto de Recuperación del Estero Salado e Isla Santay (Presis), del Ministerio del Ambiente, limpiaron un tramo del sector Miraflores, en el norte de Guayaquil.

Kevin Castro, de 16 años, se equipó con guantes y una mascarilla. Desde pequeño sufre de alergias en la piel, que se activan con el intenso calor. Pero su espíritu conservacionista fue mayor que el fuerte sol de esta mañana. En una funda recopiló desde botellas y tapillas, hasta extraños objetos como una tapa metálica de un viejo transformador de energía.

“Esta es la tercera vez que participo en estas mingas. Lo hago porque el estero es el hábitat de muchas especies y si lo afectamos con nuestros desperdicios, nosotros y nuestras generaciones sufrirán las consecuencias de la contaminación”, dijo el joven que espera convertirse en ingeniero agrónomo.

El Estero Salado tiene una superficie de 13 701 kilómetros cuadrados. Al menos unas 70 000 personas viven en sus orillas, aunque su influencia engloba a toda la ciudad. Las descargas domiciliares e industriales son la principal fuente de su contaminación.

Lizet Rendón, gerente del proyecto Presis, explica que los planes para su remediación concluirán en el 2017, fecha en la que el Gobierno ha ofrecido que los guayaquileños podrán bañarse en los ramales. Análisis de coliformes fecales, de metales pesados en sedimento, de agua y moluscos, son algunas de las pruebas que realizan continuamente para dar seguimiento a los niveles físico-químicos del estuario.

Algunas zonas del suroeste de la ciudad ya han sido recuperadas. Una de ellas, indicó Rendón, es el estero Palanqueado, donde entre el 2014 y 2015 fueron removidos 17 500 metros cúbicos de sedimento y material de relleno.

En 2014, por ejemplo, 503, 17 toneladas de desechos fueron recogidas en los esteros Lagarto, Muerto, Cobina, Santa Ana, Puerto Lisa y Las Ranas. Estos se ubican en el sur.

En el norte, el mayor problema lo ocasionan los desechos industriales. El año pasado, el MAE entregó 600 notificaciones a empresas y selló algunas tuberías clandestinas de descargas.

Esta mañana, la marea bajó en el tramo que conecta las ciudadelas Urdesa y Miraflores. El agua verdosa corría lentamente mientras Jonathan Solís recogía frascos de vidrio, de medicamentos, enterrados en el lodo. Incluso, a lo lejos, vieron un animal muerto junto al estuario. “Debemos cuidar el medioambiente. Debemos tomar conciencia”, dijo.

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