9 de octubre de 2015 15:42

El cine ecuatoriano busca una relación más sólida con su público

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Agencia AFP

Tras una década de crecimiento, el cine ecuatoriano necesita ahora afianzar su relación con el público, coincidieron varios cineastas de ese país sudamericano que tras pasar por el Festival de Biarritz se dieron cita esta semana en París.

“Los ecuatorianos no van al cine a ver películas ecuatorianas”, señaló en entrevista con la AFP la directora Carla Valencia, quien presenta este viernes su último cortometraje, 'Vicenta' (2014), en el marco de la 5ª Semana de Cine Ecuatoriano de París.

Casi inexistente durante mucho tiempo, el cine ecuatoriano ha vivido un auge en los últimos años, impulsado por la Ley de Fomento de Cine Nacional, aprobada en 2006 y la creación del Consejo Nacional de Cine (CNCine) , que ayuda a financiar los proyectos de una nueva generación de directores.

Así, mientras que en 2007 sólo se produjo un filme en el país sudamericano, en 2014 hubo más de 20.

Pero, tras una respuesta más bien favorable del público que descubrió el cine nacional con películas como 'Ratas, ratones, rateros' (1999) de Sebastián Cordero, nominado al Goya a Mejor Película Extranjera de Habla Hispana, o 'Qué tan lejos' (2006) de Tania Hermida, los espectadores han comenzado a desertar las salas.

“Ha habido una baja del público en los últimos tres años”, admite a la AFP el cineasta Diego Araujo, cuya opera prima 'Feriado', estrenada en la Berlinale de 2014, cerrará el sábado la muestra en un cine en pleno corazón del barrio Latino.

“Antes salía una película cada año, era toda una novedad, todo el mundo iba a ver esa película, ahora salen 15 películas al año, ya no es una novedad, y la gente sigue viendo el cine que ha consumido toda la vida, que es el cine de Hollywood” , explica Carla Valencia, premiada en 2011 en Biarritz con su documental “Abuelos”.

Entre 2009 y 2013, las películas ecuatorianas convocaron en promedio a 220 000 espectadores al año, según Jorge Luis Serrano, fundador de CNCine y ahora encargado de la sección cultural de la Embajada de Ecuador en Francia, que coorganizó el evento parisino.

Pero esa cifra se redujo a 80 000 espectadores en 2004, señala Serrano.

Pensar en el público

La responsabilidad no reposa únicamente en el público. “Somos nosotros los que tenemos que esforzarnos y ser autocríticos, ver qué estamos haciendo” , estima el director y guionista Victor Arregui, cuya cinta 'El Facilitador' (2013) , abrió la Semana de París.

“Hay temas que atraen más que otros” , admite Arregui, quien invita a los cineastas a pensar no sólo en qué tipo de película quieren hacer, sino también en qué quiere ver la gente.

Arregui cita como ejemplo dos películas documentales que lograron una buena acogida entre el público ecuatoriano: 'Con mi Corazón en Yambo', sobre la desaparición de una pareja de hermanos colombianos a manos de la policía ecuatoriana en 1988, y 'La muerte de Jaime Roldós', sobre la repentina muerte en un accidente aéreo del primer presidente electo en Ecuador tras nueve años de dictadura.

Ambos documentales impactaron la consciencia nacional, afirma Serrano, e incluso tuvieron repercusiones en el ámbito judicial. El primero hizo que el caso pasara a manos de un nuevo equipo de fiscales, mientras que el segundo logró lo impensable, la reapertura del caso.

Estos cineastas relativizan, sin embargo, la caída del número de espectadores. “Pienso que es una tendencia absolutamente normal”, declara Valencia, “recién estamos empezando”.

Pero, añade, “hay una generación nueva de cineastas que se están preparando en el extranjero, que están empezando a regresar a Ecuador; va a empezar a generarse otro tipo de cine de gente joven y nueva”.

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