12 de diciembre de 2017 00:00

Cierre de Hospital Neumológico se debe a problemas sanitarios

Un grupo de trabajadores bajo contrato colectivo protagonizó protesta, ayer, 11 de diciembre, en los alrededores de la casa de salud. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

Un grupo de trabajadores bajo contrato colectivo protagonizó protesta, ayer, 11 de diciembre, en los alrededores de la casa de salud. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

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Elena Paucar
Redactora (I)
epaucar@elcomercio.com

Con una acreditación internacional y un permiso de funcionamiento del Ministerio de Salud Pública, vigente hasta enero del 2018, el Hospital Neumológico Alfredo J. Valenzuela, de Guayaquil, fue clausurado temporalmente.

El pasado viernes, la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess) dispuso el cierre por infringir la Ley Orgánica de Salud.

Francisco Vallejo, director ejecutivo de la agencia, explicó que la inspección realizada el 29 de noviembre determinó que había un mal manejo de los desechos hospitalarios desde la generación hasta el almacenamiento final. Además, que el personal de varios servicios no utilizaba prendas de protección y que la falta de higiene generó la presencia de roedores. El informe concluye que “es un hospital en malas condiciones”.

Ayer, 11 de diciembre del 2017, sus pasillos lucían desolados y sucios. Junto a la farmacia -con las perchas totalmente desocupadas- colgaba una mascarilla usada.

Los 85 pacientes que recibían atención en este hospital público, ubicado en el cerro del Carmen, fueron derivados a otras casas de salud del Ministerio y del IESS, durante el fin de semana. En su mayoría padecen enfermedades respiratorias graves y agudas.

Cinco usuarios que estaban internados en cuidados intensivos ahora son tratados en el Hospital General Guasmo Sur y en el de Infectología.

Sus casi 400 trabajadores, algunos contratados por la Ley Orgánica de Servicio Público (Losep) y otros bajo el Régimen del Código de Trabajo, serán reubicados. Así lo confirmó la coordinadora zonal 8 de Salud, Mariana Pihuave.

Para receptar sus documentos se instalaron seis mesas de atención en el parque Samanes. “No vamos a dejar a ningún trabajador sin su espacio laboral”, dijo la coordinadora.

Pero ese pronunciamiento no convence a 243 empleados bajo contrato colectivo, entre ellos auxiliares de enfermería, farmacia, nutrición y de laboratorio. Su vocero, Stalin Merchán, explica que han ofrecido reasignarlos a centros y subcentros de salud, donde no hay departamentos de nutrición ni laboratorios especializados.

“Nos están haciendo llenar actas a mano, que no son legales. La contratación colectiva especifica que cualquier cambio del puesto, sitio y horario de trabajo será con el consentimiento del trabajador, siempre y cuando realice las mismas funciones”, dijo Merchán.
Mientras no haya una propuesta clara, este grupo de trabajadores cumple su horario laboral en los exteriores del Alfredo J. Valenzuela.

Allí se concentran con banderas rojas y carteles de protesta. Son vigilados por policías. También firman su propia hoja de asistencia.

El hospital, que cumplió 71 años y que nació como centro de la Liga Ecuatoriana Antituberculosa (LEA), está cerrado con cadenas y candados. En la garita de ingreso resalta la credencial otorgada por la ONG Accreditation Canada International. El Neumológico recibió la acreditación nivel oro hace dos años.

El documento indica que es un reconocimiento por “cumplir con los estándares internacional de excelencia en la calidad de atención y servicio”.

Armando Silva se atiende desde hace tres años en esta casa de salud y no comprende cómo recibió una certificación internacional si no cumplía con las normas sanitarias. Él, al igual que otros usuarios, fue derivado al Hospital de Infectología José Daniel Rodríguez.

La Acess indicó que sus procesos de vigilancia y control son aleatorios. En esta semana harán inspecciones más profundas en el Neumológico y, a la par, avanza un proceso legal contra el gerente del establecimiento, para determinar responsabilidades. La agencia no confirmó en cuánto tiempo volverá a funcionar el hospital.

El Alfredo J. Valenzuela manejó un presupuesto de USD 13 millones el año pasado. Su antigua infraestructura de 10 bloques, que pasó por remodelaciones recientes, registró unas 16 900 atenciones en consulta externa, 1 730 en hospitalización, 742 cirugías y 5 507 atenciones de emergencia.

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