24 de julio de 2015 20:18

Los PhD que se ofertan en el país se centran en las Ciencias Sociales

En la Universidad Andina, de Quito, los profesionales reciben clases del PhD de Derecho. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

En la Universidad Andina, de Quito, los profesionales reciben clases del PhD de Derecho. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

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Andrea Gordón
Redactora (I)

Los profesionales que buscan un PhD (doctor philosophiæ ) en el país tienen una oferta académica limitada. Los programas, en su mayoría, son para carreras vinculadas a Ciencias Sociales y Humanidades.

Solo cinco instituciones de educación superior están autorizadas para ofrecer PhD, de un total de 59 universidades y escuelas politécnicas. Estas son: la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Universidad Andina Simón Bolívar, Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y la Escuela Politécnica Nacional (EPN).

En total hay 18 programas aprobados por la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt).

Los profesionales que quieren especializarse en otros campos, vinculados más a las nuevas tecnologías o a la investigación científica han tenido que ir al exterior. Eso ha significado todo un reto para especialistas como Paulina Donoso, directora de la Carrera de Multimedia y producción audiovisual de la Universidad de las Américas.

Ella es madre de cuatro hijos y cada vez que debe ir a Argentina a sus clases deja a sus niños a cargo de su esposo y de su madre. Está por terminar un PhD en Comunicación basado en la investigación en guión en la Universidad Austral. Sus estudios son semipresenciales. Paulina se queda un mes en Argentina ya que debe pasar un módulo de cuatro materias de ocho horas diarias.

Hizo un préstamo de USD 15 000 aproximadamente para su carrera. No solicitó una beca ni financiamiento a la Senescyt porque un requisito era vivir en el país donde se estudia. Donoso desistió de esta oferta porque no podía dejar a sus hijos en Ecuador mucho tiempo.

Según la Senescyt, entre el 2007 y el 2015 se otorgaron 1 582 becas para estudios de doctorado en el exterior.  Las ciencias de la producción e innovación como la Nanotecnología, Producción Animal, Mareografía, Agoindustria representan el área de conocimiento con más becarios con el 41%, seguidas de las de Ciencias de la vida (Bioquímica, Botánica, Microbiología, etc.) y las Ciencias Sociales.

Paulina, antes de endeudarse,buscó una alternativa en el Ecuador, pero en el área en la que trabaja (producción audiovisual y cine) la oferta es nula.  En la Universidad Andina, en Quito, hay siete programas, de los cuales seis son vinculados a las ciencias sociales. El otro es de administración.

En la Flacso, en cambio, hay seis PhD en curso. Todos vinculados a Ciencias Sociales. La Espol tiene un programa en Ciencias Computacionales aplicadas, la San Francisco, un PhD en Microbiología. Y la EPN seis programas como el PhD en Recursos Hídricos y Matemática Aplicada.

El Sistema Nacional de Información de Educación Superior del Ecuador (Sniese) registró 4 068 títulos de cuarto nivel en el 2014 y 3 603 en el 2013. Hubo un incremento de un 12,91%.

La mayoría de PhD fueron obtenidos en España debido a la facilidad del idioma. La estadística incluye doctorados y maestrías.

El incremento, en parte, tiene que ver con la normativa nacional que obliga a los docentes a tener un PhD para poder ascender en los escalafones salariales y dictar cátedra de forma permanente.

El artículo 150 de la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) establece que para ser profesor titular de una universidad o escuela politécnica pública o particular, los profesionales deben tener un título de posgrado correspondiente a doctorado (PhD o su equivalente) en el área afín en la que ejercerá la cátedra.

Las personas que no tengan este tipo de titulación, de acuerdo con esta ley, tendrán la oportunidad de obtenerla hasta el 2017. Pero hay una excepción para los profesores e investigadores que alcanzaron la categoría de titular principal antes de la vigencia de la LOES y que no cuenta con título de PhD. No perderán su trabajo ni se verá afectado su sueldo.

Gabriel Cañizares, de 36 años, es uno de los profesionales que quiere ser profesor. Por eso ahora busca una opción para estudiar un PhD en ingeniería civil en Alemania, ya que en Ecuador no hay esa oferta. Lleva dos meses en ese país buscando opciones.

Viajó con su esposa e hija. Tiene previsto usar un presupuesto de USD 50 000 para sus estudios, independientemente del hospedaje, alimentación y gastos que tenga que realizar durante su estadía en Alemania. Al momento tiene una lista de tres universidades. Sin embargo, para que el título sea reconocido en el país, estas deben constar en la lista de 1 611 instituciones de educación superior extranjera aprobadas por la Senescyt.

Aunque cuando el título obtenido en el extranjero no corresponde a una institución registrada hay una alternativa. La Secretaría podrá reconocerlo e inscribirlo con un Convenio Internacional.

Rosana Chiluisa, odontóloga, terminó sus estudios de posgrado en Argentina en el 2010, en la Universidad de Buenos Aires. Se especializó en rehabilitación de alta complejidad. Para ella estudiar en el extranjero no representó un problema ya que en ese tiempo estaba soltera y no tenía hijos.

Culminó su carrera en tres años; el último fue intensivo. Gastó USD 500 mensuales desde marzo hasta noviembre, tiempo que pasaba en Buenos Aires. Su carrera costó USD 30 000. El convenio entre la universidad y el país permitió convalidar su título en 20 días. Ahora, ella trabaja como docente de la Universidad Central y atiende un consultorio privado.

En el país hay más PhD hombres (1 251) que mujeres (612).

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