28 de junio de 2017 00:00

Moisés Yunga hace una exploración a través del ciberespacio

Moisés Yunga durante el montaje de la muestra en la Galería Ileana Viteri.

Moisés Yunga durante el montaje de la muestra en la Galería Ileana Viteri. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (I)

Si el ciberespacio -el ámbito artificial creado por los medios informáticos- tuviera un color, para el artista ecuatoriano Moisés Yunga, sería el azul. Las ondas de radio, las señales de wifi y los bits informáticos estarían bañados de ese color.

Esta especulación cromática es solo una de las tantas que Yunga se ha planteado para las obras de ‘Ángulo ciego’, la muestra que se inaugura mañana, a las 19:30, en la Galería Ileana Viteri (Camilo Destruge y Francisco Salazar).

A su conjetura sobre el color del ciberespacio se suma el de las formas que tendrían estas ondas, señales o bits. Si el mundo digital tuviera una forma para él sería similar a la de un cubo, una esfera, un cuadrado o la sucesión de líneas que se pueden multiplicar al infinito.

Yunga empezó a especular durante sus años como estudiante en la Facultad de Artes de la Universidad Central. De ese período son los tres autorretratos, de gran formato, en los que cubre de forma progresiva su rostro con pintura azul.

La metáfora que maneja en estas obras tiene que ver nuevamente con el mundo digital, ese que es imperceptible a los ojos, al olfato y al tacto de los seres humanos. Si Internet tuviera un color sería el azul. Un azul intenso en el que se ahogan las personas. “Cada vez somos más dependientes de Internet. Nos hemos vuelto seres más binarios y poligonales”, sostiene el artista.

De entrada, su obra evidencia la influencia del minimalismo. Un minimalismo que él define como barroco por el despliegue y la minuciosidad del trabajo con la línea. Ileana Viteri sostiene que esa paciencia y devoción que Yunga tiene por la línea está matizada por reflexiones contemporáneas.

“Uso la línea -dice- como una forma de conexión. El papel me sirve como interfaz, como una especie de frontera se extiende hasta los bordes”. El papel, en Yunga, funciona como un ventana o puerta por la que se accede al ciberespacio. Viteri agrega que el cuidado por el material es inusual en artistas contemporáneos y que ese es otro de los méritos de su obra.

Las especulaciones de Yunga, que se han extendido al mundo de la física cuántica y la biología, empezaron con obras de pequeño formato que también son parte de esta muestra. Su trabajo con la línea entrecortada se puede ver en dibujos de pulmones, corazones y rostros salpicados de azul. “Cuando estaba en la universidad me interesé por la estética poligonal con la que se modela la figura humana dentro de un computador”.

Durante esos años conoció la obra del artista ecuatoriano Nelson Santos, uno de sus referentes locales en el trabajo de la línea y la obra del austriaco Egon Schiele, que está entre sus artistas preferidos. Otra de las formas en las que Yunga se nutre de sus especulaciones es a través de la literatura de clásicos como ‘Ivanhoe’, del novelista escocés Walter Scott.

¿Ha pensado la forma que tendría la información que se genera en redes sociales? Para Yunga esa información tendría la forma de pequeños cubos de color azul alimentados por bits del mismo color. Eso es lo que él ve en sus cuadros pero no lo que quiere que la gente vea. “Quiero -dice- que las personas que vean esta obra también se conviertan en especuladores y que arman sus hipótesis de lo que están viendo”.

Ángulo ciego’ estará abierta hasta el próximo 30 de julio de 2017. El horario de atención, en la galería, es de lunes a viernes, desde las 09:30 hasta las 19:00. Los sábados previa cita.

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