29 de julio de 2017 00:00

Cinco sitios en una ruta comunitaria

La convivencia es parte del recorrido en La Moya. Foto: archivo EL COMERCIO

La convivencia es parte del recorrido en La Moya. Foto: archivo EL COMERCIO

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Cristina Márquez
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

Las comunidades indígenas de Chimborazo son una opción para estas vacaciones. La comida típica, el hospedaje en cabañas tradicionales y la convivencia con los comuneros son los puntales del turismo comunitario en la provincia.

Este año, los comuneros y operadoras turísticas emprendieron un nuevo reto: atraer no solo al público extranjero, sino a los turistas nacionales en esta temporada alta de vacaciones. Tienen cinco sitios en una ruta: Casa Cóndor, Pistishí, La Moya, Palacio Real y Jatari Campesino.

“La mayoría de visitantes que llegan a nuestras comunidades es extranjera. A ellos les encanta compartir con nosotros, conocer nuestra forma de vida y rutinas en las chacras. Esta vez estamos pensando también en actividades que a los ecuatorianos les gustaría hacer”, cuenta Olmedo Cayambe, de la operadora turística de las comunidades indígenas Puruwa Razurku.

Esta operadora tiene 17 rutas que pasan por 11 comunidades de cinco cantones. Uno de los centros interpretativos más grandes está a unos minutos del ingreso a la Reserva de Producción Faunística Chimborazo. Se denomina Casa Cóndor.

Regularmente, se ofrecen actividades para los aventureros, el turismo vivencial y comunitario. Pero para estas vacaciones hay trekking en varios niveles de dificultad, escalada, camping, ciclismo, senderismo en compañía de guías nativos. Además, espectáculos culturales para los visitantes.

“Sabemos que a la gente le interesará probar los sabores del páramo. Por eso ofrecemos alimentación típica y hospedaje”, afirma Cayambe. Cada paquete vale entre USD 15 y 120.

Otro sitio para visitar son las comunidades Palacio Real, La Moya y Jatari Campesino. Las tres están en Calpi, a una corta distancia entre sí. El principal atractivo son las alpacas y las llamas, criadas para aprovechar su carne y su fibra.

Palacio Real es la primera parada. Allí está el Museo de la Llama y un local de artesanías donde se ofrecen prendas de vestir hechas artesanalmente con la lana de camélidos. También hay un restaurante para probar la carne de este animal en cinco preparaciones.

A la Moya y Jatari Campesino se llega en carro, pero es recomendable tomar el tren. La ruta que cubre las dos comunidades e incluye la Estación de Urbina se denomina Tren de Hielo 1 y cuesta USD 35.

La ruta es un producto repotenciado por Ferrocarriles del Ecuador Empresa Pública y se denomina Tren de Hielo 1. El recorrido parte desde la estación del tren en Riobamba, dura seis horas y cuesta USD 30.

En el trayecto en tren, los viajeros disfrutan de los paisajes de la serranía, como sembríos de cereales y el volcán Chimborazo. Pero el atractivo principal son las costumbres de los indígenas puruhaes.

En el sur de la provincia, a 15 minutos de Alausí, está el emprendimiento comunitario de la parroquia Pistishí, frente a la Nariz del Diablo. Se ofrecen recorridos en bicicleta o cabalgatas por la parroquia.

Los visitantes pueden conocer las granjas agroturísticas, para cosechar y comprar frutas y verduras. El centro tiene un restaurante situado al borde de la peña para degustar los sabores típicos y admirar al tren descendiendo en zigzag por la ruta ferroviaria más difícil del mundo.Un paquete, que incluyen todas las actividades y alimentación, vale USD 15.

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