23 de junio de 2017 00:00

Unidad del Milenio Chibuleo trabaja en recuperar los saberes ancestrales

Los niños de sexto de Básica de la Unidad Educativa del Milenio participan en la recuperación de saberes ancestrales apoyado por Mushuc Runa.

Los niños de sexto de Básica de la Unidad Educativa del Milenio participan en la recuperación de saberes ancestrales apoyado por Mushuc Runa. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Modesto Moreta
Coordinador
(F - Contenido Intercultural)

Entona el bombo y el pingullo como si fuera todo un experto. Leonardo Chipantiza, de 9 años, sigue el ritmo que le señala su maestro, Segundo Mashqui, quien a sus 75 años está considerado entre los últimos tamboneros y pingulleros de la comunidad Chibuleo de la parroquia Juan Benigno Vela, en Tungurahua.

Leonardo es uno de los 12 niños de la Unidad Educativa del Milenio Intercultural Bilingüe Chibuleo, que participa en el proyecto de recuperación de los saberes ancestrales, como la música, la medicina ancestral, el danzante y la legua kichwa que poco a poco se han ido perdiendo en este pueblo, localizado en la vía Ambato-Guaranda.

Su compañero Tupac Guapisaca, vestido de danzante, baila al ritmo de estos instrumentos musicales. “La música es hermosa, estoy aprendiendo y quiero hacer música igual que nuestros taitas”, dice convencido Leonardo, que viste un pantalón y camisa blancos y un poncho rojo con rayas azules, típico de su comunidad.

En los cuatro meses que asiste a clases aprendió algunas de las melodías; es más, participó como tambonero en el ritual del Inti Raymi este miércoles 21 de junio de 2017.

Segundo dicta tres horas de clase a la semana. Lleva su bombo elaborado con madera de capulí. “Los niños deben tener un buen oído para escuchar el sonido que emite el pingullo, pues su estructura no es la tradicional; con él interpretan ritmos ancestrales como el Cachicaldo, el danzante...”.

El proyecto de recuperación de los conocimientos y sabiduría ancestral tiene el apoyo de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Mushuc Runa. Luis Alfonso Chango, gerente, cuenta que con el transcurso de los años los adultos se olvidaron de las vivencias, costumbres, tradiciones, medicina ancestral para dedicarse a las finanzas y los negocios. Por eso decidió apoyar el plan que durará dos años. “Ellos reemplazarán a nuestros músicos, que están viejitos”.

El rector de la Unidad del Milenio, Alberto Guapisaca, explica que hace años vienen trabajando en el rescate de la identidad de la comunidad, pero es costoso. Esa fue una barrera, pero con el apoyo de la cooperativa se puso en marcha el plan en medicina y música ancestral, danzante, kichwa y juegos ancestrales; hasta ahora, con buenos resultados.

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