03/12/2015

La casa de Charles Dickens se engalana para recordar 'Un cuento de Navidad'

Charles Dickens tenía una pasión por la celebración de las festividades navideñas, algo inusual en la época que vivió. Foto Referencial: Archivo/EL COMERCIO

El escritor inglés era un apasionado de las festividades navideñas, algo inusual en la época que vivió. Foto Referencial: Archivo/EL COMERCIO

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Agencia EFE

Con ramas de pino y acebo y envuelta en un fragante aroma de fruta seca y especias, la casa de Charles Dickens (1812-1870) en Londres se ha engalanado al estilo victoriano para recordar una de sus obras más famosas, 'Un cuento de Navidad'.

Convertida en museo, la morada donde el autor vivió con su esposa y tres hijos entre 1837 y 1839 y donde escribió, entre otras obras, 'Oliver Twist', acogerá hasta el 6 de enero una exposición para evocar su percepción de las festividades navideñas.

Junto con una serie de cuadros elaborados especialmente por estudiantes de la escuela de arte londinense Central Saint Martins, el visitante podrá experimentar mediante un recorrido por todas las estancias, algunas con su mobiliario original, cómo Dickens, sociable y bohemio, celebraba el 25 de diciembre.

"A Charles Dickens le encantaba celebrar la Navidad, tanto con su familia como con multitud de amigos que le visitaban aquí", señala a Efe la comisaria del museo, Louisa Price.

"Su pasión por estas fechas era algo inusual en la época, cuando se vivían como algo más personal y religioso, así que puede decirse que él contribuyó a convertirlas en una celebración popular y pública", añade.

Coincidiendo con el reinado de Victoria (1837 a 1901), que introdujo tradiciones alemanas, como el abeto navideño, por la influencia de su esposo, el príncipe Alberto, Dickens planteó la Navidad como una ocasión para celebrar la vida y recordar también a los menos afortunados y a los seres queridos fallecidos.

"Un cuento de Navidad", que narra la transformación en Nochebuena del miserable y tacaño Ebenezer Scrooge en una persona generosa, al ser confrontado con el hecho de que, por su mezquindad, nadie le echará de menos cuando muera, fue un éxito de masas cuando se publicó en 1843.

Dickens basó esta obra, de la que vendió 6.000 copias en los primeros seis días desde su lanzamiento, en un informe parlamentario sobre pobreza y explotación infantil.

En plena revolución industrial en Inglaterra y habiendo sufrido en carne propia el trabajo infantil como resultado de las deudas de su padre, el escritor retrató en muchas de sus obras las vicisitudes de los pobres, creando una nueva consciencia social en la época victoriana.

En la exposición, en la única de sus viviendas en Londres que se conserva y a la que se trasladó tras publicar 'Los papeles póstumos del club Pickwick' (1836) -que le catapultaron a la fama-, pueden verse los bocetos originales de los dibujos de John Leech que ilustraron 'Un cuento de Navidad'.

En la misma sala está el escritorio donde posteriormente Dickens escribiría 'Grandes esperanzas' (1861) y en el dormitorio adyacente se conservan su sillón, armario y hasta el inodoro, así como retratos y documentos en la biblioteca.

"Tenemos, junto con la Biblioteca Británica, la mayor colección del mundo de documentos de Dickens, así como más de 100.000 de sus objetos", señala Price.

Un enorme pavo acompañado de verduras centra la mesa navideña de la familia Dickens, mientras que en el piso inferior se muestran los pasteles de carne y otros alimentos que hubieran comido los criados, de los que en esta época, cuando despuntaba su fama, el escritor tenía cuatro.

"Se tiene constancia de que, aunque ya era de clase media, por su experiencia en la vida trataba bien a sus sirvientes", apunta Price.

El Museo de Charles Dickens completa la celebración navideña dickensiana con lecturas de 'Un cuento de Navidad' por actores como Dominic Gerrard y recorridos nocturnos con vestuario de época por el Londres que cautivó al autor.

Considerado por muchos académicos como el mejor escritor británico del siglo XIX, Dickens, que en sus últimos años hacía giras mundiales para leer sus obras sobre el escenario, murió a los 58 años convertido en una gran estrella.

Su obra, que nunca ha dejado de publicarse, influyó en muchos de sus contemporáneos, como los rusos León Tolstói y Fiódor Dostoievski, y sigue siendo referencia en los escritores británicos modernos.

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