6 de enero de 2017 00:00

Se pide controlar la práctica del chamanismo en Santo Domingo de los Tsáchilas

Los rituales tsáchilas concentran a turistas nacionales y extranjeros en las comunas de esta etnia. Foto: Juan Carlos Pérez/PARA EL COMERCIO

Los rituales tsáchilas concentran a turistas nacionales y extranjeros en las comunas de esta etnia. Foto: Juan Carlos Pérez/PARA EL COMERCIO

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Bolívar Velasco

Los nativos de Santo Domingo de los Tsáchilas recurren al significado del nombre de su identidad para sostener que son idóneos para las celebraciones de sus rituales. La palabra tsáchila, traducida del idioma tsáfiqui al español, significa gente verdadera.

Para los originarios de esta provincia, esa condición los habilita para realizar sesiones de chamanismo, sanaciones o invocaciones a los seres de sus creencias y mitos.

De esta manera, en las siete comunas de la nacionalidad se crearon centros vegetalistas o estructuras bajo la tierra en la que se ponen en práctica esos conocimientos ancestrales.
Pero su funcionamiento y quienes ejercen esa actividad no son regulados o verificados.

Esta fue la conclusión a la que llegó el Consejo de Ancianos Tsáchilas en su cita de diciembre pasado. Sus integrantes dicen que reciben denuncias de los mismos habitantes de las comunas que aseguran que hay quienes ejercen el chamanismo sin autorización y falta de conocimientos.

El principal del Consejo de Ancianos, Héctor Aguavil, señala que las denuncias llegan desde otras ciudades. “Se están tomando el nombre de la nacionalidad para hacer prácticas irregulares”.
Por esto la directiva de Ancianos Tsáchilas exhortó a la Gobernación de la etnia que coordinara esfuerzos para que se aplique lo que dispone el Reglamento de la Práctica de la Medicina Ancestral, publicado el 30 de junio del 2016.

La normativa establece sanciones de USD 50 a 100 para quienes no tengan la certificación del Consejo de Ancianos para ejercer la medicina ancestral milenaria Tsáchila.

El plagio y el abuso de confianza también lo puede denunciar un tsáchila que verifique que el nombre de un chamán fue tomado para ejercer esa actividad en otro lugar o por alguien que no es de la etnia. Aguavil afirma que actualmente solo 103 personas están reconocidas por esa delegación para practicar la medicina ancestral.

Pero reconoce que existen otros tsáchilas que finalizaron su carrera para ser ponés (chamanes en tsáfiqui) y eso lo sugirieron los cabildos comunales, que esperan una actualización de la lista de practicantes.

El Consejo de Ancianos es el máximo ente para tomar la decisión de elevar a alguien como experto de la medicina ancestral a un nativo.

En el Reglamento de la Práctica de la Medicina Ancestral se indica que los mayores de 65 años y que siguieron una carrera para ser poné pueden integrar este Consejo. El reglamento se encuentra dentro de un plazo para su difusión en las comunas.

Según el gobernador de la etnia, Javier Aguavil, se ha coordinado con el Ministerio de Salud para imprimir los textos de esta normativa. La idea es que los 2500 integrantes de la etnia conozcan el contenido del reglamento y comprendan cuáles son las obligaciones y derechos que tienen los chamanes, vegetalistas, sobadores y parteras, que son parte del total de personas certificadas.

El documento consta de 30 artículos y siete capítulos donde se exponen los derechos, obligaciones, sanciones, régimen económico y dos disposiciones generales.

Aguavil dice que otro de los compromisos con las autoridades es coordinar operativos de control en los lugares donde se dice que se practica la medicina ancestral tsáchila.

Con las intendencias de Policía se busca llegar a esos sitios para verificar las denuncias, agrega el gobernador Tsáchila, Javier Aguavil.

Como supuesta evidencia de estos actos, el Consejo de Ancianos tiene una docena de folletos y hojas volantes.Además, las denuncias verbales que recibieron de personas de otras ciudades.

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