2 de octubre de 2014 17:31

En Quito ninguna cerveza artesanal es igual a la otra

Quienes degustan distintas cervezas artesanales dan cuenta que no hay dos sabores iguales. Foto: Patricio Terán/ El Comercio.

Quienes degustan distintas cervezas artesanales dan cuenta que no hay dos sabores iguales. Foto: Patricio Terán/ El Comercio.

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Gabriela Balarezo R. Redactora 

El gusto por la cerveza artesanal no tiene edades. El espacio dedicado a esta bebida en la feria Ecuador Cultura Gourmet es el más concurrido y los expositores apenas tienen tiempo para rellenar los pequeños vasos entre degustaciones.

Estudiantes de gastronomía, jóvenes curiosos, madres de familia y varias parejas de adultos mayores se pasean de puesto en puesto hasta encontrar la variedad de cerveza- de rubia a negra y sus escalas- que calza en su gusto.

Aunque en apariencia no varían y todas son artesanales, quienes las probaron pueden asegurar que ninguna es igual a otra de una marca diferente. Esa es la ventaja de la preparación allegada a lo casero,que los matices de sabores son prácticamente infinitos.

Mientras que hay marcas que optan por lo clásico y tradicional, como Santana que destaca por su imagen sobria, hay otras como Sinners Brewery- veterana en el mercado de este tipo de bebida- que han incursionado en la implementación de notas frutales.

En su stand, colocadas a un extremo de la mesa resaltan unas botellas un poco más grandes que el resto. Una de ellas es una edición especial amalgamada con calabaza que lanzaron a propósito de la cercanía de Halloween. De manera similar incluyeron en su oferta, la Coco Ginger IPA, aromatizada con coco, gengibre y cápsulas cítricas de sabor.

Otro tipo, también entre los pioneros en la elaboración de esta bebida artesanal en Quito, es Andes- identificada con el símbolo de un cerdo volador-. Julio Espinosa, a cargo de la producción, menciona que piensan mantener la lógica de distribución, en lugares específicos y alternativos (bares, tiendas delicatessen,entre otros) que el otorga al producto cierto aire de exclusividad.

Entre los productores que promocionan su labor hay 'dos caras' nuevas ausentes en la feria del año anterior. Abysmo, al extremo del pasillo, tiene un año y medio de historia y paralelo al negocio de cervezas artesanales embotelladas abrió recientemente un local en el norte de la capital. Sobresalen tambien por su materia prima: la malta de la marca Weywermann, una de las casas más reconocidas a nivel mundial.

Por último está Camino del Sol, proveedores de la cerveza que se consume en el bar Turtle's Head y que cuya versión embotellada tiene menos de un mes en el mercado y puede conseguirse directamente solo en la feria.

Aún cuando en un año el universo comercial y gastronómico de la cerveza artesanal se expandió casi exponencialmente- el año pasado los stands ocuparon solamente una esquina y en la edición actual abarcan toda una fila- son visibles pero insignificantes en la industria de marcas comerciales.

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