21 de mayo de 2015 10:47

Su cerebro será el reflejo de lo que coma

Un médico detalla el cerebro humano. Foto: Archivo / EL COMERCIO.

Quienes siguen una alimentación balanceada tienen un 20% menos de posibilidades de sufrir  deterioro en la memoria, la atención, según un estudio. Foto: Archivo / EL COMERCIO.

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Diario El Tiempo de Colombia
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Todo indica que el secreto de la juventud cerebral, como en tantos otros campos de la vida, está en la buena alimentación.

En eso coinciden dos recientes estudios. El primero de ellos, publicado en la revista 'Neurology', les hizo seguimiento a 28 000 adultos mayores de más de 40 países.

La investigación concluyó que aquellos que seguían una alimentación balanceada tenían un 20% menos de posibilidades de sufrir  deterioro en la memoria, la atención y otras funciones cerebrales en los cinco años siguientes.

Los participantes del estudio con mejores resultados reforzaron básicamente la dieta de frutas y verduras (sobre todo moras y hojas), granos enteros, nueces, aceite de oliva, leguminosas, pollo y pescado, y evitaron la carne roja, quesos, mantequilla, dulces y comida frita.

La segunda publicación fue hecha en 'Jama Internal Medicine', cuyo principal hallazgo fue que la dieta mediterránea, muy especialmente el aceite de oliva y las nueces, preservan la función cognitiva en personas mayores sanas.

Para el ejercicio fueron seleccionadas 115 personas a quienes se les dio un suplemento de un litro por semana de aceite de oliva extra y 147 tomaron una ración de 30 gramos diaria de una mezcla de nueces, avellanas y almendras.

A otros 145 participantes les recomendaron disminuir el contenido de grasa de su alimentación.

Las personas que tomaron la dieta mediterránea reforzada tenían una mejor capacidad cognitiva, los que consumieron frutos secos preservaron mejor la memoria y los que tomaron aceite de oliva lograron mejor función ejecutiva, es decir, eran más rápidos en sus tareas.

Carlos Cano, geriatra del Hospital San Ignacio, dice que definitivamente la mala alimentación es un factor asociado a problemas mentales como la demencia y se ve con mayor frecuencia en personas con desnutrición.

“Acabamos de hacer un estudio en Bogotá en el que encontramos que un 30% de adultos mayores de la capital están en riesgo de malnutrición, que incluye desnutrición y obesidad”, explica Cano. Este estudio, recientemente publicado en 'Journal of Aging and Health', demostró que existe una alta asociación entre la mala nutrición y los problemas cognitivos y deterioros funcionales, así como de los síntomas depresivos.

“Esta información es muy importante como el paso inicial hacia medidas de aplicación y normas de política pública que pueden mejorar la calidad de vida en las personas mayores”, sugiere el trabajo.

El geriatra se declara defensor de la dieta mediterránea, dado que varios estudios y análisis han demostrado, además de los beneficios mentales mencionados, que reduce el riesgo de desarrollo de algunos tipos de cáncer, de enfermedades cardiovasculares y de la diabetes.

La recomendación del especialista es que este régimen alimentario se incorpore toda la vida y no solamente cuando las personas se acercan a la vejez; a su juicio, es una tendencia de la que se habla cada vez más en el país.

“Deberíamos incorporar la dieta mediterránea a la colombiana, aumentando las proteínas blancas y leguminosas, y reduciendo el consumo de harinas. Por ejemplo: más pescado, huevos, fríjoles y lentejas”, agregó Cano.

Por su parte, Leonardo Palacios, profesor de Neurología de la Universidad del Rosario, dice que, además de una dieta saludable, las personas deberían hacer alguna actividad física, dormir bien y vivir en un entorno agradable.

“El mayor valor de estos estudios es que nos ratifica que desde lo preventivo es mucho lo que se puede hacer para llegar mejor a la vejez, porque los efectos de estas dietas no se han podido demostrar cuando las personas tienen enfermedades ya instauradas”, agregó el neurólogo.

Desde el punto de vista neurológico, Palacios explica que, por lo general, después de los 55 años las funciones cognitivas e intelectuales tienden a declinar, con diferencias en la memoria a corto plazo y el tiempo en resolver situaciones.

“La velocidad de la conducción entre unas neuronas y otras disminuye y el tamaño del cerebro también tiende a contraerse un poco por una menor cantidad de agua”, agrega.

Para concluir, Iván Darío Escobar, médico internista, endocrinólogo, director del Instituto de Diabetes y Endocrinología, dice que nuestro disco duro requiere ácidos grasos y sustancias esenciales, que si se encuentran de forma insuficiente van a provocar un mal trabajo del mismo.

Cuide el 'disco duro'

Mente activa: Use juegos de mesa: parqués, ajedrez y sudoku. Estos mejoran la función cognitiva de los mayores de 55 años.

Actividad: Haga actividad física por lo menos tres veces a la semana; estudios sugieren que puede prevenir incluso el alzhéimer. Se recomienda el ‘ping-pong’ y baile, sin licor.

Duerma bien: Que no sean menos de siete horas diarias. Ojalá haya un ambiente con adecuada luz y temperatura.

Redes sociales de apoyo: Evite estar solo, procure conversar personalmente con alguien o por lo menos a través de redes sociales.

Videojuegos: Un estudio de la Universidad de Brown (Estados Unidos), publicado en la revista abierta ‘Plos One’, sugiere que éstos mejoran las habilidades visuales y perceptivas.

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