3 de agosto de 2017 00:00

Cecilia Paredes: ‘Necesitamos tener más mujeres como autoridades’

Cecilia Paredes es la primera mujer en la historia que llega a ser rectora de la Escuela Politécnica del Litoral. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

Cecilia Paredes es la primera mujer en la historia que llega a ser rectora de la Escuela Politécnica del Litoral. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Elena Paucar
Redactora (I)
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Cuando ingresó a la Escuela Politécnica del Litoral (Espol) era una de las diez mujeres que seguían la carrera de Ingeniería Mecánica. Los demás, exactamente 65, eran hombres.

Un poco antes de inscribirse, en 1989, su padre Modesto Paredes le pidió que lo pensara bien. Y como prueba le propuso trabajar un tiempo con él. “Hice de todo, como una obrera más: soldé, corté, entraba a los barcos y hacía mantenimiento de turbinas, un trabajo muy fuerte de 12 a 14 horas”.

Ese fue solo un empujón para que Cecilia Paredes Verduga se decidiera, porque mucho antes ya sabía lo que quería. Cuando era una niña, la recientemente electa rectora de la Espol, de Guayaquil, recuerda que jugaba con Barbies, pero también con carritos y legos.

Junto a su hermana disfrutaba construir y arreglar cosas en el taller de mecánica del plantel, donde su padre daba clases. Sí, él también es politécnico.

Así fue como nació su pasión por esta universidad pública, donde se graduó antes que sus compañeros para aplicar a una beca para una maestría en la Universidad Rutgers, de Nueva Jersey, en Estados Unidos. Viajó en 1994 y volvió a la Espol en el 2001, también con un doctorado y un posdoctorado en Ciencias de los Materiales.

16 años después, la comunidad politécnica le dio el triunfo al binomio que formó con Paúl Herrera Samaniego. El 12 de julio ganaron con el 73,93% de los votos y ella se convirtió en la primera mujer -y quizá también la más joven, con 45 años- en llegar al rectorado del establecimiento. En sus 58 años de vida, esta universidad solo había sido dirigida por hombres, hasta ahora.

“Llegué aquí no solo por mis habilidades y competencias, sino porque ha existido un sistema de apoyo, de mujeres y de hombres”. Su mensaje es: “sigamos formando esta comunidad para llegar a una verdadera equidad”, dice en su despacho en el Vicerrectorado académico, cargo que ha ocupado en los últimos cuatro años junto con Sergio Flores. En noviembre será posesionada como su sucesora.

Y es en su oficina donde ahora despide a los becarios que van al exterior a especializarse. Las fotos circulan en las redes sociales, que le sirvieron de plataforma de campaña para mostrar el lado más fresco del estudiante politécnico.

Con el lema “Contigo construimos la Espol del futuro”, difundió sus propuestas con bailes de moda y fotos de las rutinas de ejercicios que le ayudaron a perder 50 libras de peso -por su salud y para tener una mejor calidad de vida junto con sus hijos, de 7 y 5 años-.

Su plan de trabajo hasta el 2022 tiene entre sus ejes la investigación socialmente comprometida, más alternativas de posgrados para los graduados y oportunidades de crecimiento para los profesores.

Eso a más de mantener la categoría A, la más alta del ranking universitario nacional; y continuar con la expansión de la Zona de Innovación del Litoral Ecuatoriano (ZILE), que ya da pasos para integrar a la academia en proyectos con los sectores público y privado.

Y hay más. En los últimos años la Espol experimenta un cambio generacional por la jubilación de casi 100 docentes. Otros 50, entre graduados y profesores, empiezan a retornar para relevarlos.

De otro lado, están los casi 10 000 alumnos. La meta es lograr no solo egresados técnicos, sino emprendedores, jóvenes comunicativos, adaptables a equipos interdisciplinarios de trabajo. Son retos que no afrontará sola. El respaldo de su esposo, Edwin Cruz, y de sus pequeños Juan Francisco y Mía Alejandra, la anima.

La Espol ya no es la misma de los años 90. Del 22% de mujeres matriculadas pasó al 39%, aunque aún existen desigualdades en las ingenierías en mecánica, electricidad y minas.

“En las carreras con menos del 10% de mujeres damos becas de incentivo. Para que las profesoras estudien sus doctorados, que es más difícil por la familia. Muchas han salido, así que sus esposos e hijos se merecen un aplauso por el apoyo”. Integrar a más mujeres es parte de la visión de quien antes fue la primera subdecana de su facultad y la primera Vicerrectora de la Politécnica del Litoral.

Actualmente, de sus casi 600 docentes cerca de 200 son mujeres.
“Necesitamos tener más mujeres como autoridades académicas, que tomen decisiones junto con los hombres. Y no quiero decir más mujeres que hombres, simplemente que haya equidad”, asegura.

Y cree que ese empoderamiento debe empezar en la infancia, como lo hizo con ella su madre, Lily Verduga. “Como madres debemos inculcar en los niños que las niñas pueden hacer lo que ellas quieran, que no hay roles definidos sino competencias, ganas y anhelos. El que la niña decida al final es lo más importante, pero debe tener esa oportunidad”.

Su trayectoria

Como catedrática universitaria, lideró el componente de investigación de materiales no metálicos del Programa VLIR-Espol.

Fundó el Centro de Investigación y Desarrollo en Nanotecnología (CidnaI).

Fue elegida miembro académico del Consejo de Educación Superior. Es Presidenta del Consorcio Latinoamericano y del Caribe de Instituciones de Ingeniería.

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