1 de junio de 2017 09:10

Obreros de construcción en Quito, comprometidos en no silbar a mujeres

En los exteriores de una construcción entre las calles Suiza y República del Salvador se encuentra el cartel con la frase "en esta obra no silbamos a las mujeres y estamos en contra del acoso callejeros". Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO.

En los exteriores de una construcción entre las calles Suiza y República del Salvador se encuentra el cartel con la frase "en esta obra no silbamos a las mujeres y estamos en contra del acoso callejeros". Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO.

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María Belén Merizalde

"En esta obra no silbamos a las mujeres y estamos en contra del acoso callejero". Esa es la frase de un pequeño cartel ubicado en los exteriores de una construcción que se efectúa entre las calles Suiza y República del Salvador, en el norte de Quito.

Laura Sierra transita a diario por el sector y al observar el letrero se detuvo, lo leyó varias veces y le tomó una foto. "Me causó tanta impresión leer esa frase, pues generalmente las mujeres preferimos no pasar por donde hay obras porque los maestros suelen silbar o gritar frases fuera de tono y uno se sienta incómoda, irrespetada".

Francisco Moya, jefe de seguridad de la obra, explicó que la iniciativa surgió luego de haber visto un alto nivel de acoso hacia la mujer por parte de obreros. "Tuvimos la idea de empezar con este tipo de frases para que la gente sepa que nosotros capacitamos a nuestros trabajadores e infundimos valores como el respeto", comentó.

La idea es transmitir el mensaje de que los trabajadores de la constructora reciben capacitaciones y son infundidos con valores como el respeto, según el jefe de seguridad de la obra. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO.

La idea es transmitir el mensaje de que los trabajadores de la constructora reciben capacitaciones y son infundidos con valores como el respeto, según el jefe de seguridad de la obra. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO.

En los 80 días que lleva la obra, las 26 personas que allí trabajan se han comprometido en respetar a todos quienes transiten por el sector.

"Es bueno que dejemos de tener esas prácticas que molestan a las mujeres. Nosotros somos hijos, padres, esposos, hermanos y no nos gustaría que alguien irrespete a las mujeres de nuestra casa", dijo Francisco Chacasaguay, uno de los obreros.

Para Sierra este tipo de iniciativas que "aparentemente son pequeñas permiten construir grandes sociedades"

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