16 de septiembre de 2016 00:00

Carlos Rubira Infante cumple 95 años de himnos y poesías musicales dedicadas a Ecuador

Temas como Guayaquileño, madera de guerrero, El cóndor mensajero, Playita mía y Chica linda, entre otros, salieron de la inspiración del músico que actualmente reside en su natal Guayaquil.

Temas como Guayaquileño, madera de guerrero, El cóndor mensajero, Playita mía y Chica linda, entre otros, salieron de la inspiración del músico que actualmente reside en su natal Guayaquil. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Pamela Castillo
Redactora (E)

Más de 600 canciones, entre pasillos, pasacalles, sanjuanitos, albazos y valses, forman parte del repertorio personal del compositor ecuatoriano Carlos Rubira Infante. Este guayaquileño cumple 95 años este viernes 16 de septiembre de 2016, con un amplio legado de música nacional y popular.

De acuerdo con el artista Carlos Grijalva, que toca y compone música nacional, Rubira Infante es uno de los principales compositores de la música ecuatoriana más escuchada en última parte del siglo XX. “Es un personaje importante porque supo conectarse con ese sentir del ecuatoriano y en sus pasillos y pasacalles se tomo el corazón de los guayaquileños.

Temas como Guayaquileño, madera de guerrero, El cóndor mensajero, Playita mía y Chica linda, entre otros, salieron de la inspiración del músico que actualmente reside en su natal Guayaquil. “Los compositores y los poetas deben ser buenos lectores de la realidad, porque pueden interpretar los sueños del pueblo”, destaca Grijalva.

Este cantante quiteño, autor del disco ‘En clave Ecuador’, comenta que el cariño que se ha ganado Rubira Infante ha sido gracias a que “sabe escuchar, se sensibiliza con las necesidades espirituales, describe cómo es la gente, el clima de la ciudad… Esa sensibilidad tienen los artistas de verdad para identificar los puntos medulares de las historias. Es saber interpretarse a uno mismo”.

Rubira Infante se inició a los 20 años, cuando empezó a interpretar sus canciones en el programa radial ‘La hora agrícola’. Luego formó el dúo Vera Santos-Rubira, de donde él siempre reconoció que aprendió mucho de lo que sabe, pues considera a Gonzalo Vera como su maestro.

La cantante ecuatoriana Margarita Laso recuerda que tuvo la oportunidad de conversar con este guayaquileño una vez, cuando interpretó Playita mía. “Hablé él solo esa vez hace muchos años, lo llamé a contárselo y él fue muy cariñoso y cálido. Ha derramado su música, cómo no valorarlo y celebrar su vida”.

Laso opina que Rubira Infante ha hecho una geografía de Ecuador a través de su música, como con El cóndor mensajero, un pasacalle que se refiere a Alausí, y Guayaquileño, madera de guerrero, que “es un himno para Guayaquil, aunque se le ha dado tantos usos, se refiere al orgullo y pertenencia a un lugar”.

Sin embargo, Grijalva y Laso opinan que hacen falta espacios para resaltar la vida de cierto tipo de compositores, especialmente de este guayaquileño, que ha compuesto temas emblemáticos para Ecuador. “Hay que recalcar la poca trascendencia que se les da a estos personajes importantes. Este debería ser un momento de celebración en muchas partes del país: le debemos un montón de repertorios a este señor y no existen los espacios de festejo para un personaje así”, dice Grijalva.

Laso cree que la falta de reconocimiento de este tipo de legados habla de “una enorme ingratitud. Tenemos una capacidad de solo mirar al frente y olvidarnos de todo aquello que puede enriquecernos”

El sentimiento popular, las letras con las que el público se identifica y los ritmos ecuatorianos han inmortalizado el legado musical de este artista. Otro de sus temas, Chica linda, es una canción que también vibró en la voz de Julio Jaramillo.

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