13 de April de 2014 00:03

Carlos Montúfar: 'Hay un control excesivo del Estado hacia la universidad'

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Hoja de vida de Carlos Montúfar:  Tiene un PhD en Física por la Universidad de Notre Dame (Estado Unidos). Es vicerrector de la Universidad San Francisco de Quito.

Su punto de vista:   Las autoridades deben fortalecer a los actuales centros universitarios a escala nacional. Asegura que el personal internacional de Yachay es de primer orden. Le gusta que el Presidente mire el sistema educativo de EE.UU.

La frase: No estoy diciendo que las cuatro (nuevas) universidades vayan a fracasar sino que no es el modelo adecuado".

En diciembre, el Consejo de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Ceaaces) presentó su informe sobre las universidades y dijo que solo cinco de 54 centros del país están en la categoría A. En medio de esto, la Asamblea también aprobó la creación de Ikiam, UNAE, Uartes y Yachay.

¿Para qué hacerlo si las U. que funcionan ahora todavía tienen problemas?
Todavía tenemos un sistema universitario público y privado que tiene mucho que hacer para mejorar. Entonces, cualquier esfuerzo que se haga para avanzar es bienvenido.

¿Es acertada entonces la creación de estos cuatro establecimientos superiores?
No. No estoy diciendo eso. Lo que digo es que cualquier esfuerzo, venga de donde venga, es bienvenido. Concentrémonos en la educación superior, porque también hay la primaria y secundaria que para mí son las más importantes. En este momento estamos apuntando solo a la parte superior de la pirámide y queremos poner una tapita de oro cuando la base aún está ahí.

Allí hay problemas de infraestructura, por ejemplo.

Es importante primero poner el esfuerzo en la educación primaria y secundaria.

Entonces, ¿por qué comenzar desde arriba?
Primero: como es pirámide y hay pocos alumnos es más fácil mejorar la universidad que todo el sistema educativo. Segundo: el punto de vista político. El rédito de poner esfuerzo en la educación primaria y secundaria no se verá de aquí a 20 años.

Ud. habla de lo político. ¿Lo que se busca son resultados inmediatos con rédito?
Puede ser. El resultado es mucho más inmediato (si se trabaja en los centros superiores). Pero no creo que esa inversión sea la mejor. Ahora, usted hablaba de la acreditación. Allí se hizo una purga. Había extensiones universitarias que no debían haber. ¿De quién es la culpa? No es de este gobierno ni de los gobiernos de turno. Es culpa del Estado.

Pero el problema sigue. Hay centros que en este momento son intervenidos.

La acreditación tiene sus bondades y sus defectos. No hay como atacarle ni acabarle. Ha tenido el mérito de haber medido las condiciones mínimas que necesita la educación superior. Ahora, quizá todos los nuevos organismos, como el CES, Ceaaces , Senescyt se les está yendo la mano en una especie de hiperregulación.

¿Hiperregulación?
Hay un nivel de control excesivo del Estado, de estos organismos hacia las universidades. Nos tienen ya enervados. Los profesores están enervados. Nos dicen que llenemos formularios, que hagamos esto, que las evidencias y más cosas.

¿Pero no es una forma para mejorar la situación?
En la conversación con el CES y Ceaaces se ha hablado de reformar el reglamento de régimen académico. De lo contrario se ve imposible seguir. Es demasiado regulatorio y controlador, al punto que nos dicen cuándo empezar clases, hasta cuando el alumno debe retirarse de una materia. Hay un nivel de cosas y no se respeta la autonomía universitaria.

¿En dónde queda eso?
Resultaría ser un bonito enunciado. No tener autonomía implica no poder llevar a la institución bajo los parámetros de la misión y la visión. Las universidades no pueden ser todas iguales. Me temo que estos reglamentos nos están llevando a que todos tenemos que hacer lo mismo, las mismas mallas curriculares, porque tenemos que pedir que nos aprueben.

¿La malla debe ser fijada por un órgano regulador?
Debe fijar cada institución. Nos tratan como a niños. Ya tenemos suficiente conocimiento y experiencia para saber cuáles deben ser las mallas. Quizá el sistema público tenga un sistema más rígido, pero al sistema privado dejen que funcione de acuerdo con su misión y visión, pero cumpliendo los requisitos básicos.

¿Pero no es necesario que se regule el sistema, porque usted mismo ha dicho que lo público y en lo privado hay mucho para mejorar?
Está bien y entiendo eso, porque sí han existido universidades que no han cumplido los requisitos mínimos. Entonces ¿qué hace uno como ente controlador? Agarro a todos y les pongo en orden y digo que todos hagan así las cosas. Nos dirán: pagan justos por pecadores, pero así vamos a mejorar el sistema. Quizá esa es la visión y a lo mejor es acertada. Pero ese control excesivo frena a quienes estamos funcionando bien.

Pero las cuatro nuevas universidades ya están creadas.

Esto s e podría interpretar como que el Estado no tiene fe en el sistema universitario público y privado y por ende tiene que fundar sus propios campus. ¿Por qué no coger los USD 1 100 millones que se invertirán (en Yachay) y reforzar lo que ya existe. Incluso, pasemos ese dinero al sistema primario y secundario? Actuales universidades, como la de Guayaquil, tampoco han desarrollados investigaciones sostenidas.

Sí se ha hecho bastante.

¿En investigación?

Tal vez no a nivel mundial, pero sí han aportado al país. No pueden decir que este aporte es cero. Necesitan mejorar perfecto, entonces ayúdennos.


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