25 de marzo de 2015 20:56

A Carla Guelfenbein no le importa que la etiqueten

Carla Guelfenbein, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2015, nació en Chile en 1959; salió exiliada de su país con su familia hacia Inglaterra, a mediados de los 70. Foto: efe.

Carla Guelfenbein, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2015, nació en Chile en 1959; salió exiliada de su país con su familia hacia Inglaterra, a mediados de los 70. Foto: efe.

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Ivonne Guzmán
Editora (I)

Desde Chile, en una conferencia telefónica con periodistas de varios países latinoamericanos, una radiante Carla Guelfenbein habló ayer de las estructuras, los personajes, los motivos y otros aspectos de su obra. Su natural buen talante estaba potenciado por la noticia recibida pocas horas antes: había ganado el Premio Alfaguara de Novela 2015.

Entre las varias cosas que dijo la ganadora de la decimoctava edición del Premio se cuentan la nula importancia que le da a las etiquetas que le han puesto, desde que publicó su primera novela (‘El revés del alma’, Alfaguara, 2003); a Guelfenbeinse la ‘acusa’ de ser una “escritora para mujeres”.

Consultada por este Diario sobre ese punto, en el mismo tono afable que la caracteriza explicó: “La labor de un escritor es seguir el pálpito de lo que quiere escribir; y si quiero escribir desde el lado de un hombre, como lo hice en ‘La mujer de mi vida’ (Alfaguara, 2006) o desde el punto de vista de un niño, que es lo que hice en ‘El resto es silencio’ (Alfaguara 2009), lo hago. Es decir, yo voy escribiendo desde el mundo que a mí me interesa y las etiquetas que me vayan poniendo es algo que yo no puedo controlar ni me interesa. En última instancia, no tiene demasiada trascendencia”.

‘Contigo en la distancia’, manuscrito con el que acaba de ganar el Alfaguara (galardón dotado con USD 175 000), es la quinta novela de la autora chilena. En esta nueva obra vuelve sobre uno de sus temas habituales: el amor, que en esta ocasión está salpimentado por el suspenso (en onda ‘thriller’) y la indagación intelectual, pues dos de los personajes de la novela son escritores.

“El desafío que me impuse -decía la autora en una comunicación entrecortada- fue levantar (dentro de la novela) las obras de un poeta y de una narradora; es decir que tenía que desdoblarme en diferentes voces literarias y no solo en las voces de varios personajes”.

Tanto el jurado (presidido por Javier Cercas y conformado por Héctor Abad Faciolince, Ernesto Franco, Berna González, Concha Quirós y Pilar Reyes) como la editorial han catalogado a la obra de Guelfenbein de coral, por los cuatro personajes que van deshilvanando los secretos que conforman la vida de la escritora Vera Sigall.

Admiradora de la brasileña Clarice Lispector, Guelfenbein, sin embargo, reconoce que transita una orilla distinta en la escritura. Se nutre de Lispector, pero jamás podría, ni quisiera, escribir como ella. Su narrativa es más directa, familiar y sencilla; no obstante, el jurado reparó -como lo dejó saber en la misma conferencia Pilar Reyes- en la complejidad de la estructura que subyace a la novela y la celebró.

“Está armada como un caleidoscopio”, dijo Reyes, y la autora completó: “Pese a ser compleja, la estructura no enreda de manera gratuita al lector”. Sus obras se leen fácilmente y logran ser del gusto del gran público; ‘La mujer de mi vida’, por ejemplo, ha sido traducida a 14 idiomas.

Este es el primer año que el premio es otorgado por la nueva dueña del sello Alfaguara, la casa editora Penguin Random House; se tiene previsto que el galardón cumpla con su circuito habitual: gira por América Latina y España (desde junio) y el libro empezaría a circular a finales de mayo en Ecuador.

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