30 de julio de 2014 16:40

Cargar el celular contribuye a emitir CO2 a la atmósfera

El informe aconseja a las empresas desarrollar dispositivos con baterías más eficientes, para así disminuir la frecuencia en la necesidad de recarga. Foto: AFP

El informe aconseja a las empresas desarrollar dispositivos con baterías más eficientes, para así disminuir la frecuencia en la necesidad de recarga. Foto: AFP

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Monserrath Vargas L./ La Nación de Costa Rica, GDA
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La recarga de teléfonos inteligentes es una práctica muy cotidiana que podría pasarle la factura al medio ambiente en el corto plazo.

Un nuevo informe técnico de la firma Juniper Research alerta que, dentro de cinco años, ese hábito será el principal responsable de la emisión de los nocivos gases de efecto invernadero.

La proyección indica que para el 2019 se producirán 13 megatoneladas anuales de dióxido de carbono, casi el doble de las 6,4 megatoneladas de emisiones que se calculan para este 2014.

El reporte asegura que la mitad (50%) de esas emisiones contaminantes saldrá de las empresas generadoras de la electricidad que ocupan los teléfonos, pues la mayoría de esas firmas, especialmente las ubicadas en países asiáticos, utilizan carbón y petróleo para esa producción.

Al inventario de emisiones se une además la significativa contribución de compañías que continúan produciendo dispositivos con baterías muy poco eficientes.

Según Juniper Research, estas proyecciones deben servir para llamar la atención de los desarrolladores de tecnologías, pero también de los usuarios, quienes deberían empezar a exigir la creación de dispositivos más amigables con el ambiente.

Los expertos aseguran que aún hay poca conciencia entre los consumidores sobre el uso de energía renovable y los hábitos sostenibles de estos mercados. Sin embargo, coinciden en que la principal responsabilidad debe correr por cuenta de los fabricantes.

“El consumo de energía creció en últimos años con procesadores más veloces, pantallas más grandes y más video y navegación móvil”, dijo a La Nación el especialista de la firma Spirent Communications, Mike Keeley, durante el pasado Congreso Mundial Móvil, al apuntar que las cosas empeorarán debido al continuo desarrollo de nuevos dispositivos.

Entre las sugerencias para paliar esta situación destaca la creación de componentes energéticamente eficientes, así como de aplicaciones optimizadas para consumir mucho menos batería.

Otra propuesta plantea diseñar los teléfonos tomando en cuenta todas las etapas de su consumo, desde su uso, hasta el momento en que se desecharán. Es decir, crear modelos que sean fácilmente reciclables después de su vida útil.

De tomar en cuenta estas recomendaciones, el informe de Juniper Research calcula que se podrían evitar 57,8 megatoneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, de aquí al año 2019.

Las soluciones a esta problemática están surgiendo desde diversos proponentes.

Una de las iniciativas es la desarrollada por el alumno de Kansas State University, Steven Arnold Klankowski, quien investiga nuevos materiales para conseguir que las baterías tengan mayor capacidad para almacenar energía. Eso permitiría que la carga de los dispositivos electrónicos dure por más tiempo.

Algunas compañías, como la gigante Apple, se han preocupado por idear maneras de aminorar el impacto de la basura electrónica, por medio de la recolección de teléfonos y otros dispositivos.

En abril de este año, la compañía de la manzana anunció que recogería aparatos que ya no eran usados por sus dueños. A cambio prometía dar dinero o descuentos del 10% en nuevos teléfonos y iPods, informó Forbes México.

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