3 de abril de 2017 00:00

El capulí es augurio de la fertilidad en la cosmovisión andina

Andrés Pilamunga tiene árboles de capulí en la comunidad  Mancheno San Virgilio, en Chimborazo. William Tibán para EL COMERCIO

Andrés Pilamunga tiene árboles de capulí en la comunidad Mancheno San Virgilio, en Chimborazo. William Tibán para EL COMERCIO

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Cristina Márquez. Redactora (F-Contenido Intercultural)

Las lluvias que en las últimas semanas han regado los cultivos en los campos de Chimborazo están relacionadas con la abundante cosecha de capulí, según los yachaks. Para la cosmovisión andina, esta es una planta sagrada y un augurio de la fertilidad de la tierra durante todo un año.

“El capulí cargó bien y durante más tiempo de lo esperado. Este va a ser un año muy fértil, lo sabemos y ya hemos visto las lluvias”, cuenta Andrés Pilamunga, de la comunidad Mancheno San Virgilio.

Los yachaks pueden saber cómo estará la productividad en el año contando el número de frutos de un racimo. Cuando hay siete o más capulíes se piensa que el año será exitoso, no faltará el agua y la tierra será fértil, por lo que habrá abundancia de comida y recursos para subsistir.

Pero cuando el número es inferior, los yachaks se preocupan y organizan ceremonias y ofrendas a la Pachamama para mejorar la situación agrícola. En cada comunidad hay rituales distintos.

Pero según José Parco, investigador indígena, el significado del capulí en la cosmovisión es incluso más profundo. “Se piensa que esta es una planta sagrada, tiene propiedades medicinales y es muy cotizada porque sus frutos se cargan solo una vez al año”.

Según él, el capulí se considera sagrado por ser una planta resistente. Sus ramas se usan también para hacer artesanías, yuntas para el arado y telares para elaborar prendas.

En la medicina se usa para curar dolores de cabeza, calentando hojas sobre un tiesto y colocándolas bajo el sombrero. También se da en infusiones a las mujeres en los días siguientes a un parto.
“Nuestras abuelas nos enseñaron que es bueno tomarlo para que las mujeres sean fuertes y resistentes como lo es un árbol de capulí”, cuenta Parco.

Según Valeriana Anaguarqui, una yachak, el capulí tiene una energía especial y es un símbolo de fertilidad porque sus frutos se cosechan entre febrero y marzo, cuando se celebra el Pawkar Raymi, la fiesta de la fertilidad y el florecimiento.

“El capulí tiene la forma de los ovarios de una mujer. Es un símbolo de la vida que se da gracias a la dualidad del cosmos. Además, siempre crece en sitios sagrados”, dice Anaguarqui.

Debido a ese simbolismo, el jucho, cuyo ingrediente principal es el capulí, también se considera una bebida sagrada de esa época del año.

El jucho se bebe frío o caliente y tiene un sabor dulce y un aromático perfume. Esta bebida se consume en los hogares indígenas, como parte de la ritualidad del Pawkar Raymi y también en los hogares mestizos como un símbolo del Carnaval.

El capulí es una planta sagrada en nuestra cultura, está relacionada con la energía y los augurios para el nuevo año andino, que según nuestro calendario ocurre en marzo, por eso siempre tenemos una porción de capulí en ese ritual”, explica Anaguarqui.

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