28 de October de 2013 00:02

La canoterapia estimula al niño

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Cuando ve a los perros, Alexandra sonríe. Sentada en su silla de ruedas trata de saludarlos. El miércoles, ella llegó al Centro de Adiestramiento Canino de la Policía para una nueva terapia canina.

Tiene 23 años, pero no camina. Alexandra nació de 7 meses con parálisis cerebral, a los 8 años empezó a pronunciar sus primeras palabras y a los 10 dejó el pañal.

Ahora, las cosas han cambiado poco a poco. Los canes han ayudado en su recuperación. Su primo Denis también la acompaña siempre. Mientras está en terapia, él pone música en el salón.

La enfermedad de Alexandra ha sido difícil para su familia, en especial para su mamá. Ella la cambia de ropa y la moviliza a todo lugar.

A pesar de las complicaciones para caminar, Alexandra no pierde su alegría y mira lo que hacen los niños que están en rehabilitación.

Carlita es una de ellas. Tiene síndrome de Down y juega con una pelota. La lanza al perro y este la muerde. Los dos están sobre una colchoneta, junto al guía.

Mientras Denis la coloca en la colchoneta para que empiece con sus ejercicios, Alexandra saluda a otros perros que también participan en la rehabilitación.

Denis sabe que esta ayuda ha sido importante para el desarrollo de su prima, pues ella aprendió a hablar más, a comer sola y a cantar.

Psicólogos como Tania Suárez aseguran que cuando los pacientes tienen contacto con estos animales reciben su energía. Eso los ayuda a desarrollarse.

Falta un poco para las 10:30. La terapia de Alexandra está por comenzar. Wilmer Guallichico, cabo segundo de la Policía y guía canino, prepara a Bengi, el perro que ayuda a la joven. Ella se acuesta sobre el animal. Entre risas y gritos dice a todos que se siente bien al tocar la lana del perro.

La canoterapia es una técnica que se emplea para rehabilitar a personas con discapacidades físicas, mentales y con problemas emocionales. Esta terapia se realiza con la ayuda de perros adiestrados que estimulan la participación de los pacientes en diferentes actividades sensoriales y perceptivas.

Matías Fuentes tiene 4 años y padece del síndrome de Asperger, un problema mental y conductual que forma parte de los trastornos del autismo. Él también recibe canoterapia desde hace 7 meses.

Viviana de Fuentes lo acompaña siempre. Ella es su madre: "El contacto con los animales le ha servido mucho porque ha creado un lazo de afectividad hacia ellos. Sus ansias han disminuido y su relación con la gente es mucho mejor".

El animal preferido de Matías es el perro. Por eso no le costó relacionarse con estos animales, pero sí con la gente que pasa en el centro. Cuando los ve, los ignora. "Los perritos le han enseñado que debe acariciar y coger las cosas con cuidado y no bruscamente. Ya no es muy hiperactivo, ahora es un niño más paciente", cuenta su madre.

La sesión de rehabilitación de Matías dura una hora. Primero realiza ejercicios en las colchonetas con Happy, otro perro entrenado para estas tareas, y luego lo saca a pasear. Todo lo que el animal realiza, Matías lo imita. Su mamá ha visto su evolución. "Los perros son sus amigos ya que tienen una característica en común, no hablan".

En este tipo de rehabilitación, el can se complementa con el paciente y permite que el terapista le realice los ejercicios físicos.

La canoterapia no es la misma para todos los pacientes; depende de sus problemas físicos y emocionales. Se trabaja en gateo, estimulación temprana, reforzamiento de los músculos y en afectividad.

Los niños que tienen problemas de autismo, como Matías, primero juegan con los animales. Se les entrega una pelota para que se la tiren al perro y luego este se la devuelve. Con este juego se busca que personas como Matías entiendan, obedezcan y ejecuten una orden.

Los pacientes que sufren parálisis cerebral como Alexandra tienen más contacto con los canes ya que los guías utilizan las patas para estimular el movimiento en los pies y en las manos. Con esta técnica las personas se olvidan del dolor y empiezan a interactuar.

Esta actividad se complementa con cuidados psicológicos que se dan en el mismo centro canino.

El miércoles, Marco Narváez, de 38 años, también llegó a su terapia.

Lo hizo acompañado de su madre, Carolina Mesa y de una mochila llena de tareas escolares.

Se sienta en una de las sillas del área de psicología y espera que revisen su tarea. Llegó la hora de la lección. Virgina, pasante de Psicología de la Universidad Salesiana, prepara juegos didácticos para que Marco coloque las piezas correctas de acuerdo con su color y forma.

Cada pregunta es contestada correctamente, pero su mirada se desvía cada vez que olvida lo que tiene que responder. Su color preferido es el verde, porque sabe que sus ojos tienen ese tono. Lo repite con fuerza para no olvidarse.

Después de realizar sus tareas de refuerzo con Virginia, busca a Cometa, su terapeuta canino. Cuando llega al salón de rehabilitación saluda con los guías y pregunta su nombre. "Él siempre se emociona cada miércoles, porque es el día en el que debe ver a los policías y a los perros; es la única cosa que no se olvida", cuenta Carolina.

La rehabilitación de Marco es al aire libre. Sobre el césped, lleva al animal con el collar en el cuello. Cada vez que Marco se lanza de la resbaladera el perro le da la mano.

El equipo completo de canoterapia del Centro de Adiestramiento tiene un año de experiencia y da servicio gratuito a todos.

Para esta rehabilitación se requiere que los canes estén limpios, pues pasan en contacto con los pacientes. A diario se les cepilla el pelaje antes de las terapias.

Cuando ingresa un paciente, lo primero que hacen los instructores son actividades con peluches en forma de perros y luego los ponen en contacto con los terapistas, psicólogos, guías y canes.

En el equipo de canoterapia hay cinco perros con sus respectivos guías que tienen el nombramiento para trabajar en este tipo de rehabilitación: los canes Bengi, Cometa, Happy, Keysi y Canela. Además existen otros perros que están en proceso de entrenamiento.

La rehabilitación no solo implica ejercicios físicos y mentales para los pacientes, sino un apoyo psicológico con los padres.

Punto de vista

Tania Suárez Psicóloga

La frase:

'Con esta terapia, los niños se olvidan del dolor'

Lo indispensable en la terapia canina es que se trabaje en conjunto con la familia ya que muchas veces se lamentan de la enfermedad y no se busca soluciones para que los pacientes tengan una mejor calidad de vida emocional y física. El perro es la herramienta principal ya que permite que las personas interactúen activamente en los ejercicios. Lo más novedoso es que los niños se olvidan del dolor y dejan que los terapistas realicen los ejercicios. Todo el personal que trabaja en la canoterapia está capacitado para la rehabilitación y manejo de los canes durante esta actividad. Los familiares pueden intervenir en estas actividades, en especial si son bebés. Lo ideal es darles palabras de aliento.

Rehabilitación con caballos

La equinoterapia o hipoterapia es una rehabilitación para niños, adolescentes y adultos que tienen problemas neuromusculares, psicológicos, cognitivos y sociales por medio del caballo como una herramienta terapéutica.

Carmen Canales, fisioterapeuta, menciona que el caballo por medio de su marcha permite simular el caminar humano. El paciente puede asimilar los estímulos del caballo cada vez que lo monta. Además el calor que emana el animal permite que los músculos se relajen. Es importante que las personas se familiaricen con el animal por medio de cuidados básicos, como darle de comer y acariciarlo.

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