29 de marzo de 2017 00:00

El Gran Viaje es un videojuego de los cañaris

El Gran Viaje está inspirado en los cañaris. Tuvo el apoyo de la Universidad de Cuenca y el Ministerio de Cultura.

El Gran Viaje está inspirado en los cañaris. Tuvo el apoyo de la Universidad de Cuenca y el Ministerio de Cultura. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Giovanni Astudillo
Editor
(F-Contenido Intercultural)

Los cañaris son la inspiración del videojuego El Gran Viaje, que fue presentado el 22 de este mes en Cuenca. Es un demo elaborado por un equipo multidisciplinario, que tuvo el apoyo de la Universidad de Cuenca y del Ministerio de Cultura.

Ernesto Santos presentó la idea en septiembre del 2015 a la Unidad de Investigación de la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca. Santos tuvo el apoyo del diseñador gráfico Andrés Montesinos, quien tiene experiencia en visualización, animaciones...

Ellos pensaron en un proyecto innovador y buscaron una temática que aporte a la sociedad. “Hay una importante información sobre los pueblos ancestrales, que no llega a las nuevas generaciones”, dice Santos. Por ello, optaron por mostrar a los cañaris mediante un videojuego.

Santos elaboró un guión, que fue revisado y corregido por expertos del Ministerio de Cultura como Tamara Landívar, Marco Sempértegui y Juan Pablo Vargas. El personaje principal lo llamaron Nina Samay, de 15 años. Vive en la zona norte de la Nación Cañari y se desarrolla en el momento de la invasión de los incas.

Es un personaje fuerte que debe pasar por varias aventuras. Una vez que cumple las diferentes pruebas se transforma en adulto.

El diseñador gráfico Xavier Cuenca, quien se sumó al equipo, tomaron como referencia la magia porque era fundamental en la cosmovisión de los cañaris. En el demo hay espacios reconocidos como la laguna de Culebrillas. Allí, Nina debe buscar gemas por todos los montículos de piedras y debe sortear algunas trampas.

El demo dura 20 minutos. Es un primer nivel y, luego, se pueden desarrollar otros. A medida que el proyecto avanzó se incorporaron otros expertos como María Elisa Gutiérrez y Wilson Cevallos, quienes colaboraron en el modelado 3D de los personajes. Jonathan Ruiz ‘Ferrer’ ayudó en el diseño sonoro.

También, hubo aporte de los músicos Andrei Pacheco y Carlos Freire. La diseñadora gráfica Diana Minga elaboró un libro digital sobre el proceso, que duró año y medio.

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