12 de noviembre de 2017 00:00

Cañar, 700 personas cuidan la zona de Zhuya

Xavier Caivinagua  y lineida castillo/el comercio La reserva está ubicada en la parroquia de Gualleturo, en el cantón Cañar.

La reserva está ubicada en la parroquia de Gualleturo, en el cantón Cañar. Foto: EL COMERCIO

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Lineida Castillo. Redactora
(F-Contenido Intercultural)

La comunidad de San Andrés de Zhuya protege 340 hectáreas de bosque nativo y húmedo montano. A esta reserva, que está ubicada a 40 km en el suroeste del cantón Cañar, se accede por una angosta vía de tierra que atraviesa zonas ganaderas y agrícolas.

También se pasa por las minas de Caparina, donde antiguamente se explotaba material pétreo para el arreglo de las carreteras. Desde esta zona se observan las grandes montañas de la reserva y el poblado de San Andrés de Zhuya, que tiene más de 40 casas.

En el interior del bosque no existen senderos definidos para recorrer este espacio natural, ubicado a 3 243 metros sobre el nivel del mar. Hay árboles centenarios y con sus ramas entrelazadas dan la forma de un techo natural.

Este bosque tiene árboles de más de 300 años, que han sobrevivido a siniestros. Por ejemplo, allí hubo un grave incendio forestal, que ocurrió hace más de una década, contó el presidente de la comunidad de San Andrés de Zhuya, Ángel Morocho.

En esa ocasión, pese a que no toda la comunidad es dueña de la reserva, todas los habitantes -en una gran minga de tres días- apagaron el fuego. Un ­total de 20 hectáreas resultaron afectadas.

La Cooperativa San Andrés tiene 26 socios que tienen títulos de propiedad de este territorio. “Por decisión de nuestros ancestros protegemos esta reserva desde hace más de 90 años”, dijo la cañarense María Calle. La propuesta nació con la intención de garantizar la provisión de agua y la vida de las especies que allí habitan.

Los indígenas tienen el compromiso de que todo permanezca inalterable y, para cumplir con ese propósito, han enfrentado largas luchas.

La última duró tres años. La comunidad se opuso a la ubicación del nuevo relleno sanitario del cantón Cañar. Se tenía previsto ubicarlo a menos de tres kilómetros de la ­reserva, en un sitio denominado Curiurco.

“Las nuevas generaciones somos testigos de la evolución que ha tenido esta reserva a lo largo del tiempo”, señaló María Saiteros. “Cuando miramos detenidamente un árbol, nos maravillamos de la variedad de aves, insectos, mamíferos y plantas rastreras que viven allí, agregó la indígena.

La zona es una especie de laboratorio natural. No hay un estudio del número de especies que allí habitan, pero los habitantes tienen un registro de 479 árboles por hectárea.

Hay una gran diversidad de regeneración natural, especialmente en lugares de hondonadas, por cuanto el sitio tiene buena profundidad del suelo, acumulación de humedad y sombra.

Entre las especies de regeneración natural están el guayacán, sauco, pumamaqui, lamay y otras nativas, como el arrayán y guagual. En estos árboles viven especies herbáceas como el huicundo, musgo, ­orquídeas y líquenes, adhe­ridos a las superficies de sus troncos y ramas.

Algunos árboles identificados con más de 200 años de vida están pintados de rojo y sirven como semilleros o árboles-madre. “Acá se sanciona con castigo indígena la extracción de plantas y la práctica de cacería de animales”, dijo María Calle, secretaria de la cooperativa comunitaria.

Entre la fauna identificada hay mamíferos como osos de anteojos, tigrillos y pumas, y aves como los quindes, carpinteros, pavas de monte, loros, entre otras variedades.

En el bosque hay un sitio denominado Dimepamba, que tiene una simétrica planicie cubierta de pajonal y huicundos. Para sus habitantes es un lugar de misterio, porque no crece ningún tipo de árbol.

Los pobladores conocieron por sus ancestros que allí funcionó un campamento de los españoles, que estaban dedicados a la explotación de la plata.

La mina inactiva está localizada en la parte más alta del bosque y todavía conserva algunos pozos de piedra para el lavado del material.

También existen otros lugares como el Guagua Pilagatos, Ligmate y Ayapambana, de especial belleza por sus miradores naturales.

En el interior del bosque de Zhuya nacen quebradas y riachuelos que alimentan a tres sistemas de agua potable y para riego de la parroquia. En los tres últimos años, los habitantes de Zhuya han recibido talleres y capacitaciones sobre la importancia de la reserva para concienciar sobre su cuidado.

Pero la Cooperativa San Andrés no cuenta con un plan de manejo del bosque ni el apoyo técnico permanente de las instituciones públicas, reconocieron sus integrantes.

“Aquí, todos somos guardianes de la reserva y estamos obligados a alertar a las autoridades en caso de evidenciar prácticas que atenten contra el bosque”, dijo María Calle.

Los socios están capacitados como guardabosques y guías para intervenir en caso de cualquier emergencia. Además, de forma voluntaria y sin aviso previo, ellos ingresan a la reserva para controlar que no existan alteraciones.

Trabajo / Agricultura

Las familias viven de la agricultura y ganadería. Cultivan papas, ocas, legumbres.

Clima / Frío

La temperatura promedio es de 13 grados centígrados. En verano llega a 28 grados.

Población en la zona

Unas 80 familias, que totalizan unos 700 ­habitantes, conviven en este poblado.

Etnia / Kichwa y Cañari

Los indígenas de San Andrés de Zhuya se identifican como ­kichwas y cañaris.

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