22 de junio de 2016 11:22

La lucha contra el cambio climático, recompensada en España con el premio Princesa de Asturias

Fotografía de archivo del 22 de abril de 2016 del acto de la firma del Acuerdo de París contra el cambio climático en la sede de la Naciones Unidas de Nueva York (EEUU).

Fotografía de archivo del 22 de abril de 2016 del acto de la firma del Acuerdo de París contra el cambio climático en la sede de la Naciones Unidas de Nueva York (EEUU). Foto: Archivo EFE

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Agencia AFP

Más de dos décadas trabajando por limitar el calentamiento global fueron reconocidas este miércoles 22 de junio de 2016 con el premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, concedido en España a la Convención de Naciones Unidas contra el Cambio Climático y al Acuerdo de París.

Desde su creación en 1992 en la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro, esta Convención de la ONU (CMNUCC) lucha por “reducir la influencia humana en el aumento de la temperatura” global, explicó el jurado al anunciar el galardón.

En su marco, Naciones Unidas organiza cada año una conferencia sobre cambio climático, conocida como COP, que reúne a responsables de los cinco continentes. La del año pasado, celebrada en diciembre en París, desembocó en un acuerdo histórico “en el que 195 países se comprometieron finalmente a lograr un modelo de desarrollo universal que reduzca gradualmente las emisiones” de gases de efecto invernadero (GEI), subrayó el jurado.

El Acuerdo estableció la necesidad de “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales”. De lo contrario, las consecuencias serían catastróficas: aumento del nivel de los mares, reducción del casquete polar, desaparición de especies, incremento de sequías e inundaciones y surgimiento de millones de “refugiados climáticos”.

A diferencia del precedente Protocolo de Kioto (1997) , este acuerdo incluye el compromiso de Estados Unidos y China, los dos mayores emisores de GEI, en un tratado jurídicamente vinculante.

Asimismo, los países desarrollados aceptaron aumentar “su apoyo financiero comprometiéndose a movilizar conjuntamente USD 100 000 millones anuales hasta 2020”, recordó la Fundación Princesa de Asturias, que entrega estos premios.

“El Acuerdo de París demuestra que el multilateralismo está vivo (...) y puede ser un catalizador y un faro que ilumine la cooperación internacional en un sinfín de retos en este siglo XXI”, consideró la secretaria ejecutiva de la Convención, la costarricense Christiana Figueres, agradeciendo el premio en un comunicado.

Sin embargo, para llegar hasta aquí, la CMNUCC debió recorrer un largo camino repleto de obstáculos, ante el escepticismo reinante en las décadas de 1990 y 2000 frente a las advertencias de los científicos.

Dramáticos enfrentamientos

Enfrentándose a poderosos 'lobbies' como el sector petrolero, los científicos tardaron años en convencer a la opinión pública que la emisión humana de gases como el dióxido de carbono -producido por los combustibles fósiles- puede disparar la temperatura global a niveles insostenibles.

Las sucesivas COP fueron escenario de dramáticos enfrentamientos entre países desarrollados, considerados responsables del calentamiento acumulado hasta ahora, y naciones en desarrollo que no querían ver limitado el crecimiento de sus economías.

En algunas, unos delegados exhaustos tras varias noches sin dormir acabaron por acceder a las exigencias. En 2007, en Bali, la Unión Europea y los países en desarrollo cedieron ante Estados Unidos al no mencionar objetivos concretos de reducción de GEI.

En otras, fueron al bloqueo. En Copenhague, en 2009, Cuba, Venezuela, Bolivia y Sudán rechazaron un acuerdo elaborado por un puñado de jefes de Estado y de gobierno, entre ellos el estadounidense Barack Obama o el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.

Al año siguiente, en Cancún, fue designada Figueres, un “nombramiento que sirvió de punto de inflexión para iniciar el camino hacia el éxito”, recuerda la Fundación. Figueres será reemplazada a mediados de julio por la excanciller mexicana Patricia Espinosa, que presidió con gran destreza aquella COP.

Su secretaría recibirá el premio, dotado con USD 56 000, y decidirá a qué fines dedicarlo, explicó a la AFP un portavoz de la Fundación. El premio de Cooperación Internacional es el séptimo de los ocho que cada año desde 1981 concede este organismo, conocido hasta hace dos años como Fundación Príncipe de Asturias y rebautizado ahora en honor a la pequeña Leonor de Borbón, de 10 años, nueva heredera al trono de España.

Este galardón recayó el año pasado en la enciclopedia digital de acceso libre en internet Wikipedia. Los galardones, que distinguen a personas o instituciones relevantes en ámbitos que van de la investigación científica a los deportes pasando por las letras y la concordia, serán entregados en octubre en una ceremonia en Oviedo, en el norte de España.

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