20 de junio de 2016 10:47

Estudian las habilidades de cacería del camaleón y su saliva pegajosa

El camaleón es un depredador considerado “oportunista” porque no corre detrás de los insectos como los otros lagartos.

El camaleón es un depredador considerado “oportunista” porque no corre detrás de los insectos como los otros lagartos. Foto: Pixabay

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Agencia AFP

Campeón del disfraz, de la observación y la proyección de lengua, el camaleón posee además, según un estudio publicado este lunes 20 de junio de 2016 por la revista británica Nature Physics, otro recurso de cazador muy especial: su saliva pegajosa.

El camaleón es un depredador considerado “oportunista” porque no corre detrás de los insectos como los otros lagartos. Se oculta y espera. Disfrazado de piedra o de rama, observa a su alrededor sin moverse gracias a sus ojos independientes. Un ojo puede acechar la presa hacia adelante, mientras que el otro la vigila hacia atrás.

Cuando una mosca, una mariposa o una araña es detectada a su alcance, el camaleón proyecta su lengua a una distancia que puede alcanzar hasta dos veces el largo de su cuerpo. Todo a una fenomenal velocidad, sin precedentes entre los reptiles, pájaros o mamíferos, exceptuando la salamandra.

Gracias a su “lengua resorte”, atonta a la presa. Pero los expertos se preguntaban cómo es capaz de llevársela a la boca. Según algunos investigadores, se trata de un fenómeno de aspiración, para otros era un mecanismo vinculado a las rugosidades de la superficie de la lengua o de la presencia de una ventosa muscular en la punta de la lengua.

¿Aspirador, velcro o ventosa? Pascal Damman, de la Universidad de Mons en Bélgica, y sus colaboradores resolvieron el enigma desarrollando un dispositivo para medir la viscosidad de la saliva y calculando el tamaño límite de sus presas gracias a un modelo.

El resultado fue concluyente: la adherencia viscosa es lo suficientemente poderosa como para explicar cómo el camaleón “pega” a su lengua insectos de hasta un tercio de su propio peso.

Tuvimos la sorpresa de constatar que la viscosidad de este fluido es muy grande -casi 1 000 veces superior a la de la saliva- cercana a la del mucus utilizado por los caracoles para desplazarse, explicó a la AFP Pascal Damman.

Cuanto más fuerte y rápido el animal proyecta su lengua, más importante es la adhesión. Cuando la presa llega a la boca, las fuerzas que ayudaron a provocar su adherencia dejan de ejercerse y ello permite al camaleón deglutir los insectos sin morderse la lengua.

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