8 de febrero de 2015 20:45

El mundo andino celebra el Pawkar Raymi

La fiesta del florecimiento coincide con las fechas del Carnaval. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

El Pawkar Raymi es la fiesta del florecimiento  coincide con las fechas del Carnaval. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

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Yadira Aguagallo
Redactora (I)

El calendario andino está compuesto por cuatro grandes celebraciones. Cada una tiene que ver con un hecho astronómico específico (solsticios y equinoccios) relacionados además con los ciclos de la naturaleza.

Así, de acuerdo con Fernando Sarango, director de la organización de la Pluridiversidad Amawtay Wasi, el Inti Raymi es el tiempo de la cosecha de los frutos maduros y una época para “saber dejarse criar”; es decir, disfrutar de lo que se ha sembrado y agradecer por esa buena fortuna.

A esta fiesta le sigue el Koya Raymi, una celebración dedicada a la mujer y a la luna. Es el espacio para “saber sembrar”, para preparar a la tierra para el recibimiento de los frutos.

A continuación se ubica el Kapak Raymi, que coincide con el solsticio de invierno y en el calendario gregoriano se ubica unos días antes o después del 21 de diciembre; es considerado como una fiesta en donde se celebra el nacimiento pues las plantas empiezan a dejar ver sus primeras hojas.

Una vez que las plantas han germinado y sus primeros frutos empiezan a salir, se inicia un ciclo llamado Pawkar Raymi, también conocido como la fiesta de las frutas. Su festejo coincide con el Carnaval, una costumbre que viajó junto con los colonizadores y que encontró en los Andes su escenario de hibridación.

Pawkar significa florecimiento y Raymi es la fiesta. De acuerdo con Ariruma Kowii, catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar, esta celebración tiene relación con el calendario agrícola y con el desarrollo de las mujeres. Los productos sembrados -papas, maíz, arveja, etc.- se encuentran en pleno florecimiento, muchas de las plantas silvestres dejan aflorar sus capullos.

Según Kowii, simbólicamente representa la vitalidad, la fecundidad de la vida. Es una festividad atada a la figura de la mujer, representa la transición de la niñez a la adolescencia, el inicio de la menstruación de las mujeres.

De ahí que en algunas comunidades de Otavalo se celebraba la danza de las pendoneras, en ella participaban solo las mujeres que se encontraban en ese ciclo de vida. El pingullo, el bombo y el tambor daban el ritmo del baile.

Las fechas de celebración del Pawkar Raymi coinciden con las del Carnaval. Tanto Sarango como Kowii dicen que los colonizadores siempre se preocuparon de difundir las tradiciones religiosas con las prácticas culturales indígenas.

No obstante, explican que se observa en la actualidad una intención de las nuevas generaciones de recuperar esas muestras identitarias, sin dejar de lado el nuevo contexto en el que ahora se desarrollan. Se trata de un movimiento que busca la reafirmación de los códigos espirituales y culturales.

Sin embargo, Kowii es enfático en afirmar que el Pawkar Raymi y las demás fiestas requieren un tratamiento más allá del folclor, pues en ellas hay una serie de sentidos que dan cuenta de una visión diferente del mundo y la vida.

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