1 de January de 2013 00:01

Byron Mosquera vigila y protege el páramo del Antisana en Napo

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Sus pies se hunden en el suelo esponjoso. Un viento helado sopla en su cara mientras camina con cuidado para no pisar  la vegetación más delicada del páramo. Byron Mosquera, de 24 años, observa  su entorno y revisa que no haya basura. Esta actividad es parte de su trabajo de vigilancia como guardapáramos en  la zona de amortiguamiento de la Reserva Ecológica Antisana, en  Napo.

Desde hace un año  vive ahí,  a 45 km de Quito, en un lugar donde no llega ni la señal del teléfono celular. Con cuatro compañeros patrulla la zona: cuida que no aparezcan quemas u otras amenazas que afecten  la flora y la fauna.

Los cinco guardapáramos  trabajan para el Fondo  para la Protección del Agua (Fonag) y Byron lleva seis años en el  oficio.

Antes de que el Antisana fuera su hogar, vivió en la Reserva Ecológica Illinizas y en el Parque Nacional Cotopaxi, como guardaparques. Hace un año perdió el título de ‘guardaparques’ cuando el Ministerio del Ambiente dispuso que solamente la institución   podía tenerlos.
“Pasar de guardaparques a guardapáramos no cambió mucho mi trabajo. Perdí    la función de guía porque esta zona no es tan concurrida como las otras”, dice, mientras pasa su mirada por el pajonal, las almohadillas  verdes  y, a lo lejos, los   nevados.

Son las 14:00 y hace  media hora no había una sola nube, ahora el viento es muy fuerte. “Aquí se pasa de un sol playero a un clima helado. A  las 18:00   hace mucho frío y volvemos a casa”. Para contrarrestarlo, tiene  chimenea, cobijas térmicas y  un calefón eléctrico que se lo prende  gracias a una planta de gasolina.

Una garúa humedece su chompa y gorra azules con el logo del Fonag, la temperatura baja y él entra a la casa. Desde el comedor se ve  el Cotopaxi a través del ventanal; al otro lado, desde la puerta, se divisa el Antisana. “Es un lugar de paz.  Aprendí   a apreciar el silencio y la convivencia con mis compañeros”.

A sus colegas  los  considera su  familia. En esa casa permanece cinco días a la semana. El jueves  de tarde vuelve a su hogar y regresa el domingo de mañana. Para llegar a su casa en Machachi  aborda un carro, una moto y tres buses; tarda   dos horas y media. “No es  cansado,  amo mi  trabajo y simplemente lo disfruto”.

 Ese disfrute llegó mucho antes de comenzar  como guardaparques en el 2006. Desde los 8 años,  recuerda que acompañaba a su abuelo, Miguel Iza,  al Cotopaxi donde él era guardaparques. Desde ahí supo que se dedicaría   a eso que  denomina preocupación  por el ambiente. “La gente debe saber que los páramos son fuentes esenciales del agua que consumen”.

 Los paseos con su abuelo no fueron el único contacto  con la naturaleza. Su tío César Iza    fue guardaparques. Por eso   afirma  que  lleva el oficio en las venas.

En los seis años que lleva en el  Fonag ha recibido capacitaciones de  proyectos, educación y diagnóstico ambiental,  liderazgo... Su elocuencia, simpatía y conocimiento de páramos revelan que las  aprovechó.  

Además de los cursos, estudió   por dos años y medio Ciencias Ambientales en la Universidad Politécnica Javeriana. Esta  fue cerrada  en abril; para estudiar había pedido  un préstamo de  USD 4 000. Ahora debe USD 15 000 porque pidió  para empezar Gestión Ambiental  en la UTPL. 

En el primer año  como guardapáramos  el  trabajo ha sido teórico, de levantamiento de datos. “La idea fue ver cómo estaba la vegetación,  la calidad de los ríos, para el  siguiente año hacer un trabajo más duro”. Ahora él debe  planear y ejecutar proyectos de conservación para que más personas comprendan, como él, la importancia de los páramos.


Ivonne Ramos / Responsable de Campaña del Agua   
‘Los páramos pueden y deben regenerarse’

Los páramos son ecosistemas que funcionan como  espacios de regeneración de los ciclos naturales del agua. Los  de la región interandina son fuentes importantes de agua para el  consumo de los habitantes en el  occidente y oriente del Ecuador,  así como para los  principales ríos amazónicos y de la  Costa.

 Los páramos, por ende, representan la  fuente de agua más importante para las principales ciudades del callejón interandino.
Hemos identificado que una de las causas principales de la pérdida de páramos han sido las políticas de  reforestación  hace 40 años. Por ejemplo, hay páramos que fueron poblados por  pinos, una especie introducida. Luego se demostró que en esta zona se dañó la calidad del agua con el tiempo. Se realizó  un estudio que demostró que  un 40% de la capacidad de descarga hídrica que tenían esos páramos se había perdido por plantar los pinos.

 Pero esta amenaza del páramo se puede revertir,  es un ecosistema que tiene la capacidad de regenerarse. La solución sería retirar esas plantaciones de árboles introducidos en la zona y montar un proyecto de regeneración natural.  No es necesario introducir especies nativas como parte de esta regeneración  porque antes  no había esas plantas en esa zona. Si se las siembra   con lógica de monocultivo, causaría un impacto  que impediría la recuperación.

Lo que me  preocupa es que, a nivel de políticas públicas, se está promoviendo un nuevo período de implementación de plantaciones forestales comerciales. Eso significaría que estas plantas van a ser colocadas en zonas donde ya hubo afectaciones antes. Esta propuesta debería detenerse porque ya se ha comprobado su fracaso y cómo perjudica al ecosistema.  
Creo que debemos entregar a las  comunidades locales el cuidado del páramo  porque son  las que conocen más  las medidas que se deben tomar para permitir la regeneración del páramo.

Es muy importante que ellos  tengan la capacidad de cuidarlos porque eso no solo afecta directamente al agua de las ciudades sino que  también al sistema de alimentación de millones de ecuatorianos porque es un agua usada en la agricultura.
A nosotros en la ciudad  debería de importarnos el cuidado de esa agua, Como ciudadanos no alcanzamos a ver ese esfuerzo que hacen las comunidades que nos beneficia.


Usos
La agricultura se lleva la mayoría del agua

En Ecuador el 85%  del agua utilizada se destina al riego.  Las empresas trasnacionales que producen productos destinados a la exportación reciben la mayoría de esta agua.  El sistema de investigación de la problemática agraria (Sipae) realizó en 2008 una investigación en la que comprobaron cómo el Estado destina más agua de riego en función de la rentabilidad de los productos. 

El crecimiento de las áreas de cultivo va en aumento.  En 1970 en Ecuador se cultivaban 3,4 millones de hectáreas. Hoy esa cifra es de aproximadamente 9 millones de hectáreas. De esta superficie solo el 12% cuenta con sistemas de riego eficientes, el resto se nutre  con alternativas en las que  se desperdicia más el agua.


Investigación
Buscan vida bajo un lago de la Antártida

Científicos británicos comenzaron  la búsqueda de microorganismos vivos en el lago subglacial Ellsworth, en la Antártida Occidental, aislado desde hace 500 000 años bajo una gruesa capa de hielo. El Ellsworth es uno de los cientos de lagos del continente blanco que se sitúan por debajo de la capa de hielo y cuya agua se mantiene en estado líquido gracias al calor emitido por las rocas que yacen debajo.

Los biólogos creen que su prolongado aislamiento podría haber promovido que la vida microbiana evolucionase de formas muy distintas a las observadas en el resto del planeta. Este proceso de perforación requerirá al menos cinco días, tras los que dispondrán sólo de 24 horas para tomar las  muestras.


LA FRASE

La idea fue ver cómo está la vegetación, la calidad de los ríos y el próximo año viene el  trabajo más duro.

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