3 de marzo de 2016 00:00

El bronceado artificial es diferente según el tipo de piel

Con aerógrafo. Charlie Salcedo durante un bronceado.

Charlie Salcedo durante un bronceado con aerógrafo. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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Paola Gavilanes
Redactora (I)
pgavilanes@elcomercio.com

Aerógrafo, cabinas UV y cremas son algunas de las opciones a las que, con frecuencia, la gente recurre para broncear su piel sin necesidad de exponerla a los rayos naturales del sol.

Ese tono deseado por muchas mujeres, sobre todo por aquellas que tienen la piel blanca, se produce por el incremento de un pigmento corporal llamado melanina, que se sintetiza con la exposición de la piel a la radiación de la luz ultravioleta.

Sin embargo, una exposición frecuente puede traer problemas como cáncer de piel, envejecimiento, quemaduras, según la doctora Bertha Bayancela.

De allí la necesidad de incluir opciones saludables. Esos traumas surgen especialmente por la exposición entre las 09:00 y 15:00. Antes y después de ese horario es importante salir al sol –con el uso del protector solar- para que el cuerpo produzca vitamina D, indispensable para la absorción del calcio.

Ese beneficio, precisamente, ofrece el bronceado en cabinas UV. A diferencia de los rayos naturales, en la cámara se controla el tiempo de exposición. “Todo depende del tipo de piel”, dice Charlie Salcedo, de Sun Canela.

Eso sí, resalta la importancia de que la máquina sea manejada por gente con conocimiento, ya que una exposición prolongada también podría producir quemaduras. El bronceado en cámara UV es progresivo. Se realiza minuto a minuto y en varias sesiones.

La dermatóloga Silvana Narváez aclara que una persona albina jamás se bronceará por la ausencia de melanina, mientras que a una persona blanca, europea, le tomará varias sesiones. “De allí el peligro de permanecer varios minutos dentro de las cámaras de bronceado”.

Una de las ventajas de este sistema es que las personas consiguen un tono uniforme en todo el cuerpo, pues el cliente tiene la opción de ingresar a la cabina desnudo -protegiéndose los ojos-, algo difícil de hacerlo al filo de la playa.

Una vez logrado el bronceado deseado, tiene hasta 30 días para lucirlo. El aerógrafo, en cambio, ofrece un bronceado casi instantáneo ya que toma una sola cita – 5 y 10 minutos- y permanece en el cuerpo entre 7 y 12 días.

A las cremas, en cambio, se las utiliza en momentos de emergencia. El bronceado dura un par de horas, pero todo depende del componente.

El principal es la dihidroxiacetona, conocida como DHA, un carbohidrato compuesto por tres átomos de carbono. Se lo obtiene de la remolacha o caña de azúcar.

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