4 de enero de 2018 00:05

Borbón canta arrullos en honor a El Nazareno

Agrupaciones como Verdes Palmeras también interpretan arrullos a los santos como a El Nazareno y otros.

Agrupaciones como Verdes Palmeras también interpretan arrullos a los santos como a El Nazareno y otros. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

La celebración a El Nazareno mantendrá ocupados a los feligreses que habitan en la parroquia Borbón (norte de Esmeraldas), durante este día.

Cada 4 de enero se recuerda en esta población la aparición de su santo, ocurrida en la vecina Colombia hace casi 30 años. Como señal de conmemoración, decenas de feligreses le cantan con bombos y maracas, especialmente quienes aseguran haber sido testigos de sus milagros.

Desde otros recintos de Borbón acuden los mejores bomberos y cununeros para la celebración que concentra a más de 500 feligreses, en esa parroquia del cantón Eloy Alfaro.

El Nazareno es un santo venerado en las poblaciones afros del sur de Colombia. Allá se hacen grandes caravanas para agradecer por todos los milagros, explica el antropólogo Adison Güisamano, quien trabajó en una investigación sobre la santería afro.

En la casa de Mariana Valencia - quien se considera una de las más fieles devotas- se adecúa el altar para El Nazareno, con varios días de anticipación. También se cuelgan cabos para sostener la marimba y el bombo para los músicos.

Valencia asegura ser la primera mujer que llevó el santo a la parroquia esmeraldeña. Ella afirma que fue bendecida con uno de los primeros milagros al pedir por la salud de uno de sus hijos. Desde entonces, hace 30 años, realiza esta celebración con otros feligreses.

Junto a Valencia, unas 30 arrulladoras y músicos se reúnen la noche del 4 de enero para desbordar su canto hasta el amanecer. “Siempre acompaño con mis arrullos, porque esta fiesta se ha vuelto una tradición para los que creemos en los milagros de El Nazareno”, dice Leonila Vivero, otra de las fieles devotas.

Los creyentes de El Nazareno son en su mayoría afroesmeraldeños, quienes además de recordar los milagros del santo, se ofrecen a trabajar por una mejor fiesta cada día.

En Borbón la fiesta empieza con una colecta económica de los feligreses y en las casas de la población. Con una sábana de color blanco, las mujeres solicitan ayuda económica hasta reunir la cantidad suficiente para la celebración.

La noche del 4 de enero se organiza una especie de romería hasta a la iglesia del pueblo para celebrar una misa de Acción de Gracias. Portando la imagen del santo, la peregrinación se retoma desde ese lugar hasta la casa de Marina Valencia, donde está el altar.

En el hogar de la ‘fiestera mayor’ se brinda un chocolate caliente con pan a todos los asistentes. Y después, los músicos y arrulladores le cantan a El Nazareno hasta la madrugada.

En medio de la fiesta, cuando el reloj marca las 03:00, se reparte entre los fiesteros un ‘tapa’o’ de pollo o pescado seco, preparado por mujeres de las comunidades afros del alto Santiago y Cayapas, quienes también acuden a celebrar.

Los invitados pueden repetirse varias veces ese platillo, porque afirman que solo así recargan la energía suficiente para cantar al santo.

Quienes bajan desde las poblaciones asentadas en los ríos del norte llegan a Borbón con guarapo de caña, que es una de las bebidas principales para repartir entre los fiesteros.

Juan Pablo Garcés, gestor cultural de Borbón del cantón Eloy Alfaro, dice que entre los afroesmeraldeños se trabaja para no dejar morir las tradiciones como estas, que están atadas a la fe católica.

En el norte de la provincia de Esmeraldas, por ejemplo, también se hacen grandes festejos en honor a la Virgen del Carmen, San Martín de Porres o Virgen de la Merced.

También está la Fiesta del Niño Jesús que se festeja con arrullos navideños o la Fiesta de las Cruces, que aún se realiza en Muisne.

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