Las bicicletas de bambú son otra opción ecológica para trasladarse 

La caña de bambú es amigable con el ambiente. Foto: Juan Carlos Pérez/EL COMERCIO

La caña de bambú es amigable con el ambiente. Foto: Juan Carlos Pérez/EL COMERCIO

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Bolívar Velasco. Redactor (I)

Carlos Jaramillo no es arquitecto ni diseñador, pero desarrolló la técnica para obtener de la caña del bambú una variedad de creaciones adaptadas a elementos de la cotidianidad.

Se define como un artista plástico inspirado por la ecología y el buen trato al medioambiente. Bajo ese concepto, hace tres años incursionó en la elaboración de bicicletas y triciclos que tienen como material base al bambú.


También elabora muebles, cuadros, tableros y paneles. 
En sus inicios creó una bicicleta para uso personal, con el fin de probar su destreza y adquirir experiencia en este arte.


El curso internacional que la Prefectura de Santo Domingo de los Tsáchilas dictó le permitió conocer el provecho que se le puede sacar a la caña. 
Entonces concluyó que el bambú, la fibra de abacá y la resina poliéster, combinadas con piezas metálicas, eran el conjunto perfecto para armar una bicicleta más amigable con el entorno.

Esto porque en la elaboración de la bici corriente se emplean materiales sacados de la metalurgia. 


No así en la ecológica, en la que se necesita del bambú, cuyo recurso puede ser recuperado con la reforestación. 
La bicicleta de bambú requiere de un complejo proceso para dar forma a su armazón.


¿Por ejemplo? El triángulo debe ser milimétricamente unido porque, de lo contrario, no se consigue estabilidad. 
Para no caer en la imprecisión se requieren de uniones metálicas que se compactan con los tubos de caña, las vainas, el trinche y el timón.


La fibra de abacá se aplica en cada unión con el fin de dar firmeza a las articulaciones de las piezas. Esto se complementa con un ligero baño de resina poliéster, para consolidar las uniones.

El ensamblaje final se logra cuando la caña pasa por un proceso de barnizado transparente. La consolidación de todo el acabado requiere de al menos una semana.

Carlos Jaramillo utilizó materiales reciclados para crear su bicicleta. Cinco de esos fueron obtenidos en talleres de reparación de bicicletas. Entre estos las llantas, un manubrio, los cables para los frenos, la cadena y el asiento.


El costo que alcanza una bicicleta de bambú es de USD 400, pero Jaramillo señala que se puede abaratar siempre y cuando en el país vendan el tipo de materiales que utiliza, como la fibra de abacá y la resina poliéster.

Estos, en la actualidad, los importa. Pero el costo es lo de menos para firmas que trabajan con el comercio de bicicletas. Irina Ortiz de la empresa A todo Pedal en Santo Domingo señala que es una propuesta ecológica que ha impactado en los amantes de las bicicletas. 


Ella solicitó 300 bicis de bambú para su local. Señala que hasta el año pasado observó a las de este tipo en catálogos internacionales. “Enhorabuena que salgan de una firma santodomingueña”, comenta la empresaria.

Carlos Jaramillo elabora las bicicletas bajo su marca Iguana Bambú.

Asegura que la satisfacción de tener una de estas se siente cuando se pedalea. Son ligeras, livianas, tienen mucho más amortiguación.

Eso permite, incluso, alcanzar una velocidad de 60 km/h en una bajada.

Nancy Concha provee de la caña a Jaramillo. Ella tiene un sembradío en el km 8 1/2 en la vía Santo Domingo-Esmeraldas. Ahí no solo se aprovecha el recurso sino que se implementa un riguroso proceso de reforestación para conservar el producto. Concha dice que el futuro de la ecología puede despuntar con el bambú.

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