11 de junio de 2016 00:00

La biblioteca es la huella intelectual de cada familia

La biblioteca del arquitecto Fernando Carrión es el súmum de las estancias de este tipo. Incluye dos pisos de estanterías, sala de lectura, sala de juegos, estudio, etc. Foto: Pavel Calahorrano/EL COMERCIO

La biblioteca del arquitecto Fernando Carrión es el súmum de las estancias de este tipo. Incluye dos pisos de estanterías, sala de lectura, sala de juegos, estudio, etc. Foto: Pavel Calahorrano/EL COMERCIO

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Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

Paradoja total. Aunque los libros son de los inventos más antiguos del ser humano y, para muchos, objetos con un futuro incierto; las bibliotecas familiares todavía existen.

Y los nuevos diseños son una síntesis de conocimiento, vanguardia, tecnología y estética. También son lugares donde el lector -dueño o no de la vivienda- puede alojarse, conversar, socializar y pasar todo el tiempo que quiera.

Los libros no han desaparecido y las bibliotecas siguen siendo esos reinos mágicos de la invención y las ideas, explica el arquitecto Fernando Carrión, quien posee una biblioteca de dos plantas que alberga unos 12 000 volúmenes.

Esta biblioteca, por su magnitud, es un caso excepcional y es el núcleo del inmueble y el eje de distribución del mismo. Aunque las estanterías son muy simples, existen espacios para leer, confraternizar, jugar ajedrez... El mismo estudio es una parte del conjunto.

Pero no todas las bibliotecas caseras tienen la misma magnitud y el mismo brillo. Y son, generalmente, de dimensiones más reducidas pero conservan el mismo concepto , explica el diseñador Rodney Verdezoto: es parte de la huella digital intelectual de cada persona. Por eso, es crucial su composición dentro del espacio, su estructura, su distribución.

Hoy, la extensa cantidad de materiales, acabados, colores y la influencia de las tendencias han convertido a la biblioteca en más dinámica, con movimiento -tanto horizontal como vertical-, adaptada a la gran variedad de tamaños y colores de libros, sigue Verdezoto.

A estos siempre le acompañan adornos, cuadros que se mimetizan dentro del espacio, generando en los ambientes una zona agradable que proyecta el nivel cultural de quienes la habitan y utilizan.

Cada mueble debe transmitir sensaciones. Por esto, la biblioteca se complementa con detalles de colores, repisas de madera, otras de vidrio, espacios abiertos y cerrados, a veces con extensiones para trabajar, disfrutar o socializar.

La biblioteca es el libro gigante en donde se manifiesta la vida de una familia. Basta un espacio de 3 x 2 metros para tener una minibiblioteca, explica el Arq. Jorge Bailón.
¿Los muebles indispensables? Desde luego la estantería, una poltrona y una lámpara de pedestal, una mesita de centro.

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