15 de agosto de 2015 00:00

Una nueva biblioteca es la ‘estrella’ en la Universidad Andina

La estructura forma parte del  edificio Eugenio Espejo, que funcionará desde septiembre. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO.

La estructura forma parte del edificio Eugenio Espejo, que funcionará desde septiembre. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO.

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José Guaygua
Redactor (I)

La Universidad Andina Simón Bolívar, enfocada en programas de posgrado, culminó el mes pasado el nuevo edificio Eugenio Espejo.

La protagonista principal de esta edificación de 14 500 m² y 11 pisos (tres subsuelos) es la nueva biblioteca, de 3 500 m². Esta también lleva el nombre de Espejo, en honor al primer bibliotecario del país.

Según el rector de la U. Andina, Enrique Ayala Mora, la biblioteca trabaja bajo la modalidad de ‘estante abierto’ (acceso directo al libro).

El arquitecto Fabián Rivera, quien diseñó el campus desde su apertura en 1992, explica que los tres niveles que tiene este elemento se conectan por una imponente escalinata tipo caracol, elaborada en acero.

Una parte de la iluminación de la biblioteca se logra por un ventanal que cubre los tres pisos. Este muestra un vitral abstracto, de Patricio León.

En el primer piso se destaca el Salón de la Historia que, según Ayala, fue hecho a imagen y semejanza de las bibliotecas coloniales. Dispone de recubrimientos de madera y tiene una galería de libros en dos pisos, adosada a la pared.

En la planta baja se ubica la sala La Rotonda, destinada a reuniones académicas de alto nivel. Los 190 m² de área tienen una capacidad para 107 personas. El salón de uso múltiple -junto a La Rotonda- puede albergar exposiciones, ferias estudiantiles…

Mide 12 m de ancho por 21 m de largo y su ventanal da al jardín interior que colinda con la Casa Libertad, un inmueble de estilo neoclásico que fue restaurado en su totalidad.

Una sala de cine, dispuesta en el fondo del edificio, da cabida a 80 asistentes, en un graderío concéntrico a la pantalla. También hay un área para el Museo Arqueológico de Medicina Plutarco Naranjo, excatedrático e investigador destacado.

El sitio, de 102 m², funcionará desde el 2016 y dispone de un espacio rectangular amplio, coronado por una claraboya en el techo. El ingreso, que es por el ‘hall’ de la planta baja, da directamente al subsuelo. Además, tiene una conexión con el sótano de la ­Casa Libertad.

Ibarra detalla que la fachada del edificio es de ladrillo visto y los cristales de los ventanales oscuros (gray­lite). En el frente hay una plazoleta exterior ajardinada. El ‘lobby’ tiene el piso de porcelanato que simula una alfombra y accede a una escalera imperial, que en su descanso posee un mural del pintor Jaime Zapata. Este mide 8,72 por 3,72 m y cuenta la vida de Eugenio Espejo.

Uno de los recursos arquitectónicos utilizados fue el uso de muros de corte (diafragma), específicamente en fachadas. Son mallas de hormigón armado que cumplen funciones estéticas y de soporte.

Los tres pisos subterráneos acogen a 200 vehículos.
Entre el cuarto y séptimo pisos están el centro de cómputo, sala de profesores, aulas y, al final, la terraza jardín. 

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