19 de enero de 2016 00:00

Barrios cuidan a ‘perros comunitarios’

En el barrio Los Laureles se ubicaron casas y platos junto a la garita del guardia. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

En el barrio Los Laureles se ubicaron casas y platos junto a la garita del guardia. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

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Gabriela Castellanos
Redactora (I)

A diferencia de los perros callejeros, los perros comunitarios sí tienen dueño. Pertenecen a un barrio y a todos sus habitantes. Esta iniciativa ya se aplica en varios países y en el Ecuador también hay barrios que buscan responsabilizarse por la fauna urbana de su sector.

En el barrio Los Laureles, en el norte de Quito, los vecinos se organizaron para cuidar de algunos animales que vivían en esa zona. Colocaron casas y extendieron los techos para protegerlos del sol y la lluvia. También, pusieron platos y se ocupan de limpiar y mantener la vereda en orden. Paúl Martínez, vecino del barrio, cuenta que son varios los canes que se benefician de esto.

Sin embargo, no todos los barrios pueden lograr estos proyectos porque los vecinos no están de acuerdo. “Yo traté de hacer algo así por mi casa, pero el perrito un día desapareció”, comenta Martínez.

Mónica Andrade, del barrio Quito Sur, tampoco ha podido ayudar a los perros de su calle. “Han botado dos veces las casas de los perros y ahora quedan solo tres de diez que había originalmente”, dice.

Entre las responsabilidades de los vecinos están: proporcionarles alimento, casas e identificarlos. Del mismo modo, debe haber un compromiso de todos para esterilizarlos y evitar la sobrepoblación.

Hace pocos días se conoció que tres perros comunitarios del parque La Carolina fueron eutanasiados. Varias organizaciones de rescate y bienestar animal dieron a conocer la noticia a través de redes sociales.

América Freire, fundadora de Patitas Callejeras Ecuador, indicó en una entrevista con este Diario, que el coordinador de Urbanimal le confirmó a través de un mensaje de texto que los perros fueron puestos a dormir bajo “criterio veterinario”. También, indicó que se había convocado la asistencia de varias organizaciones a una reunión el día de mañana con la Secretaría de Salud y Urbanimal para aclarar lo sucedido.

Mario Guayasamín, concejal del Distrito Metropolitano de Quito y presidente de la Comisión de Salud del Municipio, indica en que hay un vacío legal con respecto a estos animales. “Uno de los puntos de negociación que voy a plantear en las reformas a la Ordenanza 048 es la de incluir la figura del perro comunitario”, informó.

“Legalmente esto no está determinado. Si a un vecino no le gusta la idea lo denuncian en la Comisaría de espacio público y vienen y tumban las casas”, cuenta. Los vecinos también denuncian a la persona que coloca las casas fuera de su vivienda. “Le multan por la casa y por el perro, esto desmotiva el tipo de ayuda”, concluye.

Con la inclusión de esta figura en un marco legal, Guayasamín observa algunos beneficios importantes. Se promueve el agrupamiento de estos animales para hacer un censo de los perros callejizados. La tercera ventaja es que los barrios que tengan perros comunitarios pueden ser identificados para que el Municipio realice las esterilizaciones respectivas.

Otro problema que se evita con esta figura es la formación de jaurías. Cuando los animales dependen y son cuidados por los humanos, no entran en un estado feral y tienen otro tipo de comportamientos. No tendrán necesidad de romper las fundas de basura para conseguir alimento y tampoco serán agresivos con otros perros ni con los moradores.

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