16 de octubre de 2016 00:00

Los bancos europeos ya no quieren más dinero

El Banco Nacional Suizo, en Berna, mantiene una política de tasas de interés negativas con el fin de estimular la inflación y la economía. Foto: Fabrice Coffrini/AFP

El Banco Nacional Suizo, en Berna, mantiene una política de tasas de interés negativas con el fin de estimular la inflación y la economía. Foto: Fabrice Coffrini/AFP

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César Augusto Sosa
Macroeditor (O)

Los bancos europeos ya no quieren recibir grandes sumas de dinero, pese a que su negocio es captarlo y prestarlo a cambio de obtener un margen de ganancia.

Parece una broma, pero ahora estas entidades cobran por el dinero que captan. No parece una medida lógica, pues equivale a que los empleados de una empresa paguen por cumplir su jornada laboral.

Desde hace un par de años Suiza, Suecia, Dinamarca y la zona euro incursionaron en una política que llevó a las tasas de interés al terreno negativo. Y en febrero de este año Japón se sumó a este club, cuando el Banco Central de ese país recortó su tasa de interés referencial al -0,1%.

Con esta decisión, el banco central empezó a cobrar un recargo a los bancos comerciales por los depósitos que recibía. Esto era una pérdida para los bancos, porque después de un tiempo recibirían menos recursos de lo que depositaron.

Y como ya no era atractivo tener excedentes en el Banco Central, tampoco era atractivo recibir más dinero de sus grandes depositantes, quienes también empezaron a pagar por tener sus recursos en lugares seguros.

Los economistas tienen varios argumentos para justificar esta política extrema de los bancos centrales. La principal apunta a reactivar economías deprimidas a través de un mayor consumo. Como ya no existen incentivos para tener el dinero en el banco, la mejor opción es gastarse esos recursos en el presente.

También se busca estabilizar el valor de las monedas y combatir una deflación, para lo cual se necesita poner más dinero a circular en el mercado.

Con las tasas de interés negativas, el Banco Central Europeo quiere que la gente deje de ahorrar y empiece a comprar casas, autos, ropa, comida, boletos de avión, televisores, etc.

Y eso es precisamente lo que necesitan las empresas europeas o japonesas para empezar a empujar sus economías.

Con una mayor demanda, las empresas comenzarán a producir más y aumentarán su nómina de trabajadores, lo cual se traducirá en una reactivación de los países, que todavía no superan la crisis económica del 2008 y ya llevan ocho años con niveles bajos de crecimiento.

El Fondo Monetario Internacional proyecta que la zona euro apenas crecerá este año 1,7% y que el siguiente bajará a 1,5%. Mientras que Japón, la tercera economía mundial, crecerá solo 0,5% este año.

Bajo ese escenario suena lógica la propuesta de activar la producción a través de una política expansionista de los bancos centrales, que quieren inyectar más dinero en el mercado para impulsar el consumo.

Pero los efectos de las tasas de interés negativas no han sido los esperados. Según un reporte del diario Wall Street
Journal
, de agosto pasado, los consumidores en Alemania y Japón están ahorrando más.

La explicación la tiene Heike Hofmann, una vendedora de frutas y verduras en Renania del Norte-Westfalia, en Alemania. Cuando esta mujer de 54 años se enteró que el Banco Central Europeo recortó las tasas de interés por debajo de cero, en junio del 2014, pensó que era “una locura”. Rápidamente redujo sus gastos y compró oro. “Ahora necesito ahorrar más que antes para tener suficiente para retirarme”, dijo.

En Dinamarca, Suiza y Suecia, tres países que no pertenecen a la zona euro y que tienen tasas negativas, los ahorros están en su punto más alto desde 1995. En Europa, Medio Oriente, África y Japón las empresas también se aferran al efectivo.

Al no tener precedentes en la historia económica reciente, las tasas de interés negativas se han convertido en un factor de incertidumbre y con enormes implicaciones para la economía mundial.

Este tema fue abordado a inicios de este mes en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en Washington. Los mercados financieros esperan que la política de tasas negativas en la zona euro y en Japón continúe hasta finales de esta década. “Y un resultado sin precedentes es que casi el 40% de los bonos de deuda pública de las economías avanzadas ofrecen rendimientos negativos”, reveló Peter Dattels, subdirector de Mercados Monetarios y de Capitales del FMI.

Y los principales compradores de bonos públicos son los fondos de pensiones, lo cual tendrá repercusiones en los ingresos de los jubilados, pues los rendimientos de estos bonos nunca han sido tan bajos como ahora. Según Bank of America Merrill Lynch, hoy existen unos USD 12 billones en bonos con rendimientos negativos, comparados con casi cero hace dos años.

Los jubilados no son los únicos descontentos con la política de tasas de interés negativas. Los bancos comerciales en Europa registran mayores costos por mantener sus excedentes en el Banco Central y están pasando parte de esos costos a sus clientes corporativos. Los siguientes en la lista pueden ser los pequeños ahorristas.

Los únicos contentos con la política de tasas de interés negativas son algunos gobiernos, que han podido financiarse con crédito muy barato debido a la abundancia de dinero en el mundo. Los tenedores de bonos alemanes a 10 años, por ejemplo, ahora deben pagar al Gobierno germano por comprar sus bonos.

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