26 de septiembre de 2017 16:04

Un centenar de ballenas quedó varada en las playas brasileñas este 2017

Se trata de la mayor cantidad de ballenas que ha encallado en las orillas de las playas brasileñas desde 2002, cuando empezaron a contarse los casos.

Se trata de la mayor cantidad de ballenas que ha encallado en las orillas de las playas brasileñas desde 2002, cuando empezaron a contarse los casos. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Agencia EFE

Al menos 97 ballenas quedaron varadas en las playas brasileñas este 2017, de las que apenas dos sobrevivieron, según datos del Proyecto Baleia Jubarte (Ballena Yubarta) divulgados este martes 26 de septiembre de 2017 por el portal G1.

Se trata de la mayor cantidad de ballenas que ha encallado en las orillas de las playas brasileñas desde 2002, cuando empezaron a contarse los casos. La cifra debe aumentar en las próximas semanas porque el principal período en el que las ballenas quedan varadas en las playas brasileñas es en agosto y septiembre.

El aumento de los casos es atribuido al crecimiento de la población de ballenas en aguas brasileñas y a una disminución de krill, los pequeños crustáceos de los que se alimentan. También cabe resaltar la intoxicación que sufren por ingerir basura, los atropellamientos por navíos o el hecho de enroscarse en redes de pesca.

Según explicó Milton Marcondes, coordinador del Proyecto Baleia Jubarte, la mayoría muere en el mar y es llevado por las corrientes hasta la arena de las playas. Marcondes resaltó que "en 2002, la población estimada era de 3 400 ballenas de la especie yubarta, mientras que en 2015 ya pasaba de los 17 000. Con una población mayor, hay más posibilidades de que queden encalladas, tanto por causas naturales (enfermedad, edad, ataques de predadores) como por causas relacionadas al ser humano".

Aunque la mayoría de las ballenas llega muerta a las playas, es posible salvarlas si todavía están con vida, manteniéndolas húmedas. Marcondes resaltó que lo ideal es que las personas no intenten devolver por cuenta propia las ballenas al mar, porque, pese a su gran tamaño, "es un animal frágil y, sin cuidados técnicos, los intentos de rescate pueden lesionarlas y causarles lesiones internas y en sus aletas".

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