21 de julio de 2017 00:00

El baile de sanjuanes se extiende hasta agosto de 2017

En la capital imbabureña los bailes de sanjuanes se realizan de julio a agosto.

En la capital imbabureña los bailes de sanjuanes se realizan de julio a agosto. Foto: Francisco Espinoza para EL COMERCIO

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José Luis Rosales
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

Como lo hace su abuelo, Alexander Cevallos, de 15 años, se sumó a la fiesta de los sanjuanes, que en la parroquia Caranqui, de la capital de Imbabura, tiene un sello particular.

Cada año, los danzantes se toman, durante tres días, el estadio del barrio El Ejido para protagonizar esta fiesta mestiza con raíces kichwas.

La celebración, que se extiende de junio a agosto, continúa en los barrios de la capital imbabureña, luego del Inti Raymi (Fiesta del Sol, en español), que festejan los indígenas. En la mayoría de estos bailes resaltan dos personajes: los chivos y los sanjuanes.

Entre estos últimos estaba Cevallos. El chico tenía la ilusión de vestir de chivo con zamarro, una especie de pantalón hecho con piel de cabra, máscara y sombrero. Pero, por mantener la tradición familiar dejó de lado ese sueño y se vistió de sanjuan.

El pasado lunes 17 de julio de 2017, durante el último día de fiesta en El Ejido de Caranqui, por primera vez lució un traje que heredó de su abuelo, Luis Cacuango. Vestía una falda de tono rojo, un camisón de color turquesa y un sombrero negro con adornos dorados. También llevaba una colorida faja ceñida a su cintura y un pañuelo grande, que cubría los hombros. Cacuango lucía igual.

Este obrero de la construcción lleva 66 de sus 82 años siendo parte de esta festividad, que se calcula tiene más de ocho décadas. Cacuango heredó el gusto por bailar de su padre, Juan Manuel.

La parroquia de Caranqui, situada en el sur de Ibarra, la festividad es todo un acontecimiento. Al son de una banda de músicos, que interpreta ritmos alegres, cuatro chivos, conocidos como cabecillas, lideran el grupo de danzantes.

Ellos son los encargados de guiar las coreografías a las que les denominan mudanzas. “Mientras bailamos formamos unas figuras”, explica Luis Cifuentes, uno de los cabecillas.

El espectáculo congrega a cientos de vecinos de la ciudad, que luego del baile de mudanzas pueden unirse a la fiesta. También a una veintena de vendedores de platillos como llapinganchos, hornado, fritada, entre otros, que con el pago de un arriendo de los quioscos ayudan a financiar la fiesta.

Cada fin de semana, el baile se traslada a otro sector. El próximo sábado 21 de julio, por ejemplo, se efectuará en el barrio El Tejar. En este populoso sector la celebración, que está a cargo del prefecto de Imbabura, Pablo Jurado, se denomina Inti Raymi El Tejar, Nuestra Tradición.

El funcionario, oriundo de la localidad, está al frente de la algarabía por tercer año consecutivo. Aquí se entrega la rama de gallos, como presente.

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