1 de septiembre de 2016 00:00

Las aves, una inspiración de los pueblos precolombinos

La representación del hombre pájaro es común en las culturas de la Costa.

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Valeria Sorgato
Redactora
(F-Contenido intercultural)

Las representaciones de las aves en los pueblos ancestrales son tan variadas y fascinantes como el mundo de la avifauna.
En él podemos encontrar al animal más veloz del planeta: el halcón peregrino, que alcanza los 300 km/h.

Otros como el águila harpía son los más poderosos; tiene una fuerza de agarre de 31 kg/cm2. Varían desde los polinizadores como los colibríes hasta el carroñero más grande como el cóndor.

Las culturas ancestrales se inspiraban en los colores, los tamaños, los poderes naturales, el canto y el vuelo de las aves. Por ejemplo, el búho aparece en diferentes culturas. Su excelente visión por la noche llamó la atención de los pueblos precolombinos.

El antropólogo Juan Martínez Yánez y presidente de la Fundación Shinchi Sacha cuenta que los chamanes pretendían tomar su poder y se los colocaban. Las figuras que representan al chamán con ojos de lechuza.

Además de este pájaro nocturno, la representación de las aves en los rituales chamánicos se entiende como el vuelo hacia el mundo de arriba. Así lo explica Daniela Castillo, comunicadora del Museo Mindalae y refuerza la idea con la teoría que los chamanes querían observar todo desde arriba, como las aves.

Uno de los personajes más emblemático en la simbología ancestral es el hombre pájaro. Esta figura tiene muchas interpretaciones. La que sostiene Yánez es la de un hombre que ha evolucionado y que tuvo que pasar por varias pruebas de crecimiento para volar. “Hay varias fases de iniciación.

Puede pasar de ser una gallina, una paloma y luego finalmente alcanza el vuelo eterno”, dice en antropólogo. El vuelo final es la forma de transitar del mundo terrestre al celestial.

El hombre pájaro va acompañado por dos alas y unos círculos que representan las fases que ha superado. El cuerpo está cubierto por plumas y normalmente su posición se prepara para volar: las manos juntas y hacia adelante y las rodillas un poco dobladas.

Al hombre pájaro también se lo interpreta como un danzante: viste un traje de plumas y en algunas figuras parece que está bailando. Estas representaciones son muy comunes en la cultura Jama-Coaque. Fueron pueblos que se asentaron en la Costa entre 500 a. C. y 750 d. C.

En la Sierra, el búho era un ave sagrada que era el comunicador y testigo del amor. El cóndor también era considerado un ave sagrada y así lo cuenta la leyenda del cóndor enamorado. El mito, aún permanece en la cultura Kichwa .

La historia trata de un cóndor que se enamoró de una joven campesina y la secuestró. Al principio tuvo miedo pero, al respirar aire puro, ella se sintió libre como un pájaro, relata Alfonso Toaquiza en su libro.

En la Amazonía, el ave más emblemática es el águila harpía por su poder. Es así que inspirados por la belleza de las aves y sus cualidades, los pueblos ancestrales se vistieron son sus plumas, crearon leyendas e incluso se imaginaron personajes que hoy conocemos superhérores.

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