1 de octubre de 2014 15:41

La biología confirma que las aves descienden de los dinosaurios

En las islas Galápagos habitan 13 diferentes especies de pinzones. Estas aves son endémicas de la zona. FOTOS: ARCHIVO / el comercio

Las aves descenderían de los dinosaurios, según estudio. Foto Archivo

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Richard García. El Mercurio de Chile, GDA
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Una investigación, que contempló una nueva técnica de monitoreo 3D, permitió determinar cómo los huesos de la muñeca de estos animales evolucionaron para sustentar alas flexibles.

Es así como los paleontólogos han descubierto que los dinosaurios poseen en esa región hasta 9 huesos, mientras que en las aves modernas hay solo cuatro. Los análisis no coincidían en cómo habría ocurrido la supuesta transformación. Pero ahora un nuevo estudio realizado en el laboratorio de Ontogenia y Filogenia de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile, y que combinó análisis paleontológicos y biológicos, aporta evidencia clave.

La investigación, que publica la revista PLOS Biology -considerada una de las más importantes en este campo-, muestra que en las primeras etapas del desarrollo embrionario, las aves presentan en la región de la muñeca más huesos que en su desarrollo final, tal como ocurría en los dinosaurios, pero posteriormente ocurren desapariciones o fusiones. Lo comprobaron gracias a una nueva técnica llamada inmunofluorescencia: emplea anticuerpos que penetran el cartílago y se iluminan de distintos colores según las proteínas que va encontrando a su paso. Esto permite una especie de visión 3D del interior del hueso. La técnica fue desarrollada por el biólogo Joao Botelho, quien aparece como autor principal del estudio.

Con esta técnica pudieron determinar en qué momento se forman o transforman determinadas estructuras óseas. "Es como que hubiéramos inventado un nuevo tipo de telescopio. Podemos ver numerosos aspectos del desarrollo del esqueleto embrionario que eran desconocidos", dice el paleontólogo Alexander Vargas, quien dirigió la investigación. En ella trabajaron con embriones de siete distintas especies de aves, incluyendo pollos, patos, catitas y perdices.

Fusión ósea

Uno de los mayores hitos fue que lograron confirmar que el hueso semilunar, que está presente en todas las aves, es resultado de la fusión de dos huesos que estaban presentes en los dinosaurios. "Tiene forma de medialuna (por eso su nombre) y es responsable del giro básico de las alas de las aves, el hiperplegamiento; es decir, pueden doblar mucho el ala y dejarla muy cerca del cuerpo". Los dinosaurios más primitivos, en cambio, carecen de esa flexibilidad.

Además, el análisis de los cambios embriológicos a nivel molecular les mostró que un hueso que había desaparecido en la evolución de los dinosaurios en forma muy temprana, el pisiforme, reapareció luego en las aves. Este hueso es muy importante para el aleteo y es responsable de restringir la flexibilidad cuando se está moviendo el ala.

Los paleontólogos no pensaban que fuera el mismo que habían perdido los dinosaurios, porque algunos dinosaurios avianos, como los velociraptor, no lo tenían. "Pero los estudios embriológicos muestran que se desarrolla de la misma forma y tiene la misma conectividad de músculos", explica Vargas.

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