27 de noviembre de 2017 00:00

En Atuntaqui se vive la magia del ‘Randi-Randi’

Los niños y jóvenes también aprenden a pintar y dibujar. Foto: cortesía  Centro Cultural Llaktapak

Los niños y jóvenes también aprenden a pintar y dibujar. Foto: cortesía Centro Cultural Llaktapak

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Paola Gavilanes
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

Una feria semanal con productos 100% orgánicos, un encuentro para intercambiar alimentos, objetos o mano de obra y talleres mensuales para contar leyendas.

Esas son algunas de las actividades que lideran 15 jóvenes encargados del Centro Cultural Llaktapak Ushay, ubicado en la parroquia Andrade Marín, en Atuntaqui.

Trabajan desde hace tres años con el objetivo de rescatar y mantener vivas las tradiciones de sus antepasados.

De acuerdo con Jorge Ávila, escultor, parte de la historia se ha perdido por falta de iniciativas como esas. Y por esa razón cada semana o mes presentan propuestas para recuperar.

Ávila, integrante del colectivo cultural, contó que cada año realizan un concierto musical, mientras que la feria que promueve el consumo de alimentos orgánicos se cumple cada viernes, en Ibarra.

Se trata de frutas y vegetales libres de químicos. Se cultivan con abono natural: basta de vaca, gallinas, cuyes. Muchos de los agricultores cosechan, incluso, tomando en cuenta la posición de la luna y usando técnicas heredades de sus padres y abuelos.

Hace un mes y medio, en cambio, instauraron el Randi-Randi (dando-dando). Se trata de un encuentro para hacer trueque. Se cumple todos los domingos en los exteriores del Centro Cultural.

Ávila contó que la feria tiene acogida y que cada fin de semana se reúnen jóvenes y adultos de diversas parroquias para intercambios bienes o servicios. Añade que existen carpinteros y plomeros que brindan su contingente a cambio de arroz, papas, tomates.

Ese encuentro se inicia a las 09:00 y termina a las 17:00. El objetivo, con el paso del tiempo, es que personas de ciudades como Quito, por ejemplo, visiten el Centro Cultural para participar en el Randi-Randi.

En la antigüedad el trueque permitió a las civilizaciones iniciarse en el comercio: intercambiaban sus mercancías por otras de igual valor.

Para esta Navidad, en cambio, organizan un concurso de pesebres. La condición para participar es que figuras como María, el Niño Jesús, José estén elaboradas con material reciclable, pues aunque el propósito del colectivo es rescatar las tradiciones de los antepasados, también buscan contribuir con el planeta.

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