21 de February de 2014 00:00

La atención a domicilio del médico privado es más usual

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Suena el teléfono. Los operadores contestan la llamada. ¿Cuál es su nombre? ¿En qué sector se encuentra? ¿Qué dolencias tiene? ¿Es una emergencia? ¿Tiene la cobertura de este servicio? Son preguntas de rigor o etapa de verificación antes de que una empresa despache a un médico general a la casa o al trabajo de quien lo solicita.

Los médicos a domicilio, como se denomina al servicio en el que los doctores acuden al lugar donde está el paciente, tienen más usuarios en Quito.

En la capital hay unas cuatro empresas privadas (H. de los Valles, UTIM, EMI, Médico Móvil) que atienden en Medicina General y Fisioterapia. En Guayaquil incluso hay servicios de laboratorio en casa.

En el último año han registrado un incremento promedio de hasta el 20% en atenciones.

Por ejemplo, hace un año Medihome del Hospital de los Valles recibía 199 llamadas al mes, ahora registra 249. En fisioterapia, el número de visitas diarias se elevó hasta en un 250%, en los dos últimos años. De dos casos pasaron a siete.

¿Por qué han despuntado estos servicios particulares? Los representantes de estas firmas se refieren a al menos tres factores: dificultades de tránsito para dirigirse a una casa de salud, por falta de tiempo o por fuertes dolores que imposibilitan movilizarse.

Ana de Guzmán, de 55 años, acomodó los almohadones y se recostó en su sillón café. Estaba en la sala de su casa, en el norte de Quito, esperaba que el fisioterapista Édison Chancusig, del Hospital de los Valles, colocara dos aparatos para el tratamiento de su rodilla derecha.

Hace tres semanas se agudizaron los dolores de la hernia discal y los cartílagos de su rodilla se desgastaron. No podía moverse. El dolor era fuerte.

Los horarios de visitas de los galenos deben acoplarse a la necesidad de los usuarios.

El martes pasado la cita pedida por De Guzmán comenzó a las 16:00. Chancusig llegó con las máquinas de magneto y electroterapia y elásticos para los ejercicios. Por alrededor de 40 minutos, el terapista le aplicó el tratamiento para disminuir la inflamación de la rodilla, mientras le daba consejos de qué hacer una vez que terminen las 10 sesiones programadas. La del martes fue la octava.

Este tipo de atenciones también es frecuente en países de la Región como Colombia. Solo en un portal web especializado aparecen 20 de estos servicios.

"Se atiende para resolver una situación de enfermedad que no requiera de atención en un centro especializado o de urgencias y que permita que el paciente pueda ser valorado en la comodidad de su hogar", se dice en unas las páginas web.

De hecho, los cuadros más frecuentes que se registran en las empresas ecuatorianas son infecciones respiratorias y gastrointestinales. Pero también hay casos de pacientes que se comunican con los galenos por dolores de cabeza, fiebres, fracturas, heridas, etc.

En el sector público también se trabaja en el denominado médico de familia, aunque la diferencia está en que estos especialistas llevan el historial clínico completo de todos los integrantes de la casa.

En Ecuador se requieren al menos 5 000 médicos familiares, y el Ministerio de Salud advierte que en el país, en el momento, hay unos 300 que están vinculados al organismo y trabajando en esa rama.

En lo privado hay opciones para que las empresas afilien a sus empleados, quienes pueden ampliar la cobertura a sus familias. O puede ser suscripción individual. En la mayoría de los casos no existe un límite de atenciones. Es decir, una persona puede llamar el número de veces que desee dentro del período en el que haya pagado el servicio.

La mayoría de afiliados corresponde a niños y personas de la tercera edad.

Con cada llamada, los operadores determinan qué tipo de atención recibirá según tres alertas: roja, amarilla y verde.

La primera es una emergencia, cuando la vida del paciente está en peligro. La segunda, una urgencia, cuando es grave pero la vida no está en riesgo. La verde se da cuando hay una dolencia menor o una consulta.

Las empresas reciben hasta 30 llamadas diarias y en otras llegan a 250 mensuales.

Julio Fuentes, de 35 años y al igual que sus compañeros de trabajo está afiliado a uno de esos servicios. Con un pago adicional cubre a sus padres y a sus dos hijos, de 13 y 8 años.

Él ha recibido atenciones en su casa, en la avenida Mariana de Jesús (norte de Quito), y en su trabajo. La última fue hace dos meses. Tenía un fuerte dolor de estómago. El médico acudió a su oficina y le revisó.

Tenía una infección intestinal. Le administró la primera dosis de medicamentos, que es gratuita en todas las empresas, y le dio una receta.

No olvide

La emergencia es un paro cardíaco o respiratorio, una fractura grave, apendicitis y más.

La urgencia puede ser una herida abierta, un dolor estomacal fuerte.

Hoy se recuerda el Día del Médico, y en Ecuador los galenos lo hacen entre el debate del Código.

CLICK AQUÍ para ver la infografía

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