16 de enero de 2015 11:45

Dos hombres pasarán un año en la Estación Espacial preparándose para una misión a Marte

Imagen de archivo NASA muestra una vista de primer plano de la Estación Espacial Internacional fotografiada por un miembro de la tripulación STS-133 en el transbordador Discovery. Foto: AFP/ NASA.

Imagen de archivo NASA muestra una vista de primer plano de la Estación Espacial Internacional fotografiada por un miembro de la tripulación STS-133 en el transbordador Discovery. Foto: AFP/ NASA.

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Agencia AFP

Un astronauta estadounidense y uno ruso van a pasar un año dentro de la Estación Espacial Internacional (EEI) para estudiar los efectos fisiológicos y psicológicos de una larga estancia en el espacio, como preparación para futuras misiones a Marte.

Scott Kelly y Mijail Kornienko se reunirán en la plataforma orbital el 27 de marzo a bordo de la nave espacial rusa Soyouz y volverán a Tierra en marzo del 2016. Será el período ininterrumpido más largo dentro de la EEI después de que la estación recibió a su primer visitante en el 2000.

Fuera de la base orbital, la rusa Valeri Poliakov tiene el récord de la mayor estadía en órbita, con más de 14 meses consecutivos a bordo de la estación espacial Mir entre 1994 y 1995.

Ahora, con esta experiencia, Scott Kelly se convertirá en el estadounidense con mayor tiempo continuo en el espacio. Pero Kelly, de 50 años, y Kornienko, de 54, tienen una larga experiencia de vuelos espaciales. Cada uno ya pasó seis meses dentro de la EEI.

Scott Kelly dice estar preocupado por el efecto de las radiaciones y de la microgravedad, también porque la estadía prolongada afecta el sistema inmunológico, reduce la densidad ósea y atrofia los músculos. La falta de gravedad además afecta la visión.

“Espero que esto no sea demasiado duro y que podamos continuar viviendo y trabajando en el espacio durante períodos más largos”, dijo. “Pero no lo sabremos hasta el fin de la experiencia”.

Su hermano gemelo, Mark, un astronauta retirado que también realizó varias misiones dentro de la EEI, participará igualmente en el experimento. Practicará exámenes médicos con frecuencia para que el equipo médico pueda comparar los parámetros clínicos con los presentados dentro de la estación orbital.

También se realizarán pruebas genéticas para determinar la forma en que un vuelo prolongado en el espacio puede afectar al organismo, dijo el jueves (15 de enero) Julie Robinson, una de las responsables científicas del programa.

Lectura, básquet y hockey 

Robinson añadió que la agencia espacial rusa había puesto a disposición todos los datos recogidos durante las misiones humanas de larga duración en el espacio en la estación Mir.

“Con el EEI, vamos a descubrir si los ejercicios físicos intensivos durante las estadías orbitales son eficaces para proteger a los astronautas”, explicó la científica.

Al igual que en sus estadías previas a bordo de la EEI, Mark Kelly va a pasar una parte de su tiempo leyendo, viendo la televisión y juegos de básquet y de hockey. Además, tiene la intención de llevar un diario en el que registrará sus experiencias y sus impresiones. Kelly ha dicho que extrañará mucho a su familia. Es divorciado y tiene dos hijos. Mijail Kornienko está casado y tiene una hija.

Según la cosmonauta rusa Gennady Padalka, quien comandará la EEI durante los seis primeros meses de la estadía de Kelly y Kornienko, la prueba más difícil no será la física sino la psicológica.

Scott Kelly ha reiterado que mantiene buenas relaciones con sus colegas rusos. “No puedo pensar en mejores profesionales para esta misión, somos todos grandes amigos”, comentó.

Ambos ofrecieron una rueda de prensa en París el mes pasado (diciembre), donde explicaron que las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, provocadas por la crisis ucraniana, no influyeron en sus relaciones.

“Debemos confiar los unos en los otros. Vivimos en dependencia. Mijail puede confiar en mí en situaciones de riesgo. No hablamos de las diferencias políticas entre nuestros países”, explicó Scott Kelly.

“No hay ninguna frontera en el espacio”, complementó Kornienko, “éste es un buen ejemplo de cómo trabajar juntos, especialmente para los políticos en la Tierra”.

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